La Casa de Toño será vendida por 400 millones de dólares a Grupo Gigante, que se perfila como el comprador principal según confirmó la empresaria Patricia Armendáriz.
En su cuenta de LinkedIn, la empresaria informó que BBVA opera como el asesor financiero exclusivo, y que “si Grupo Gigante cierra este trato, se van a anotar la adquisición de la década”.
“Parece que este pozole ya se coció... y se lo van a llevar a precio de remate”, escribió Armendáriz.
¿Por qué es una ‘ganga’ la venta de La Casa de Toño por 400 millones de dólares?
Aunque la cifra de 400 millones de dólares “suena impresionante en el papel”, Patricia Armendáriz explicó que los analistas justifican el precio de la cadena de restaurantes de La Casa de Toño, de Antonio Campos, debido a que la venta se calcula a un múltiplo de ocho veces sus ganancias, es decir, “el doble de lo que valen monstruos operativos como Alsea o Arcos Dorados (McDonald’s)”.
En su opinión, no se puede valuar a un ‘unicornio’ de la rentabilidad con los mismos estándares de una cadena tradicional, de ahí que considere un “precio de remate” esos 400 millones de dólares.
Destacó que La Casa de Toño es un restaurante que no depende de temporalidades ni de promociones 2X1.
Cuentan con un menú optimizado donde el 80 por ciento de los ingresos vienen de “un puñado de platillos con márgenes altísimos. Es una máquina de flujo en efectivo”.
Otra ventaja para Grupo Gigante, operador de Toks y Panda Express, en caso de que se concrete la compra, es la compra de un modelo que se podría exportar al “mercado nostálgico más lucrativo del mundo: Los latinos en Estados Unidos”.
Finalmente, Patricia Armendáriz estimó que Gigante no ganaría una octava parte de lo que paga por la compra de La Casa de Toño, y que ese múltiplo se va a quedar corto al tener el negocio con la tasa de rotación de mesas más agresiva del país y filas garantizadas.
Tras exponer esos datos y con el dato de que La Casa de Toño de valúa en ocho veces sus ganancias, la empresaria cuestionó a sus lectores si aún les parece un trato justo, o si es “el robo corporativo del año”.