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El Economista 24 Aug, 2026 21:35

La Cultura de la Paz, Tribunal Electoral y Desafíos

"Ánimo, que lo mejor es lo peor que se va a poner", AMLO

La advertencia del anterior inquilino de Palacio Nacional se ha venido cumpliendo de manera creciente. Si se entiende que destruir también es una forma de transformar, entonces la afirmación de la Presidenta al sostener que México vive una “transformación profunda”, iniciada en 2018, resulta cierta.

El gobierno se ha propuesto desmantelar todo contrapeso, oposición o impedimento a su gestión. Aspira a controlarlo todo.

I. Renuncia en el Tribunal Electoral

Una faceta de esa destrucción corrió por cuenta de la expresidenta de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quien recién renunció. Durante su gestión, controlando la mayoría de los votos, debilitó, sin recato y por encargo, el Estado de Derecho y la República. Su paso equivalió al de “un chivo en cristalería”, con duros golpes a la democracia y a la división de poderes:

  • Avaló, junto con su camarilla, la distribución de diputaciones que otorgó al oficialismo una espuria mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
  • Rechazó la anulación de la elección de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
  • Desestimó la nulidad de la elección judicial al considerar insuficientes las pruebas sobre las irregularidades respecto de los famosos “acordeones”.
  • Censuró y limitó la libertad de expresión a ciudadanos al confirmar sanciones por criticar a políticos de su partido.
  • Se comenta sobre un posible e inmerecido nombramiento en el cuerpo diplomático. Sería ilegal, al menos por dos años.

II. El desafío sinaloense

El gobernador de Sinaloa regresó brevemente a su cargo, en un acto de abierta afrenta al pueblo sinaloense, a la Mandataria y al gobierno de Estados Unidos. Es prófugo de la justicia americana por sus vínculos con narcoterroristas que recibieron su apoyo a cambio del financiamiento de campañas políticas de su partido, de intervenir en la neutralización violenta de candidatos de oposición y en los procesos electorales para inducir las votaciones y de sobornos.

El gobierno oficialista lo continúa protegiendo con su manto de impunidad, como si algo le debiera la Presidenta.

Este episodio refleja la descomposición política nacional y la fractura y caos internos del oficialismo.

III. El doble discurso

La Mandataria critica lo que llama “doble discurso” de la DEA, sin reconocer que su gobierno muestra síntomas de bipolaridad política y doble criterio:

  • Por un lado, acciones de seguridad reconocidas por Estados Unidos.
  • Por otro, dura con políticos de oposición, indulgente con los narcopolíticos de sus filas, una dudosa política anticorrupción y la obediencia de funcionarios y sectores oficialistas al expresidente.

IV. La oposición ausente

  • PRI: con un presidente sin liderazgo, que provocó la salida de destacados militantes y el repudio de los demás partidos opositores.
  • PAN: con un dirigente que rechaza alianzas, ignorando que en solitario difícilmente alcanzarán triunfos.
  • Movimiento Ciudadano: a veces actúa como esquirol del oficialismo y pretende ir solo en las próximas elecciones.
  • Somos México: sus votos, que difícilmente alcanzarán el 3% requerido, solo debilitarán al PRI y al PAN.

V. Comentarios finales

La política oficialista ha derivado en una vertiente particularmente nociva: la impunidad de personajes de dudosa reputación dentro de su movimiento. Este blindaje informal los hace sentirse intocables y actuar en consecuencia, debilitando aún más la credibilidad institucional.

Vivimos una ruptura del orden constitucional e institucional, impulsada por un oficialismo que, paradójicamente, también se fractura. El resultado es la erosión del sistema normativo, la pérdida de la cordialidad y el abandono de la cultura de la paz.

Ha llegado el momento de esclarecer quién ejerce realmente el poder del Estado mexicano.

Los desafíos que enfrentamos son claros: sacudirnos la apatía frente a los asuntos nacionales, rescatar la convivencia armónica y evitar que la discordia se transforme en un odio incontrolable.

En este contexto, los partidos de oposición tienen ante sí un reto ineludible: actuar con responsabilidad e inteligencia. Su papel no es accesorio, sino indispensable para preservar la democracia y reconstruir el tejido social.

*El autor es abogado, negociador y mediador.

X: @Phmergoldd

Contacto: mediador.negociador@gmail.com

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