León.- Antes de que sonara la primera nota, la noche ya tenía carácter. Una ráfaga de viento levantó polvo y sacudió el ambiente en la Velaria de la Feria de León, como si la naturaleza quisiera probar la resistencia de las más de 5 mil personas reunidas para ver el espectáculo Yandel Sinfónico.
El glamour se desdibujó por momentos, pero la expectativa permaneció intacta.
El capitán toma el escenario
A las 9:17 de la noche, el telón sonoro se abrió con imágenes de su trayectoria y la bandera de Puerto Rico ondeando en pantalla. Vestido completamente de negro, cubierto de joyas y con porte imponente, apareció ‘el capitán’ Yandel para comandar una velada distinta.
El arranque incluyó temas como “Puño de Tito” y “Permítame”, que rápidamente encendieron a un público que no tardó en dejarse llevar por la energía del espectáculo.
Sinfónico: cuando el perreo se viste de gala
El concepto Sinfónico, lanzado en 2025, transformó la experiencia del concierto. Con arreglos orquestales respaldados por la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico y bajo la dirección de Ángel ‘Cucco’ Peña, los éxitos del reguetonero adquirieron una nueva dimensión.
La propuesta -que también dio vida al álbum Sinfónico (En Vivo) en abril de 2025- mezcla la esencia urbana con la solemnidad de la música clásica, logrando que canciones como “Nunca me olvides” y “Encantadora” se sientan renovadas sin perder su ADN.
Fotos: Mary Ochoa
‘León, gracias por no olvidarme’
“Muchas gracias León, tenemos casa llena… Gracias por no olvidarme”, lanzó el artista, generando una ovación inmediata.
El repertorio avanzó con temas como “Abusadora” y “Te siento”, mientras el público coreaba cada palabra. Yandel, en constante conexión con sus fans, invitó a vivir el momento:
“Acércate con tu chula, abrázala… dile que esta es noche de sexo”, dijo antes de interpretar “El teléfono”.
Los clásicos que no pasan de moda
La noche alcanzó uno de sus puntos más altos con “Rakata”, uno de los himnos de su etapa con Wisin & Yandel, que desató la euforia colectiva.
“¿Dónde están las mujeres encantadoras esta noche?”, preguntó, reafirmando su complicidad con el público leonés.
El cierre se mantuvo en alto con temas como “Ay mi Dios”, “Báilame” y “My space”, confirmando que el viaje musical no solo apelaba a la nostalgia, sino también a la evolución sonora del artista.
Ni el polvo ni el viento lograron opacar una velada que quedará en la memoria de León. Con Sinfónico, Yandel no solo reinterpretó sus éxitos: los elevó.
La Velaria fue testigo de cómo el reguetón puede dialogar con la música clásica y, en ese cruce, construir una experiencia tan elegante como explosiva.
LCCR