HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 01 Sep, 2026 00:35

Remigración e identitarismo: el debate migratorio en Europa y EE UU se redefine

El conflicto acontecido en Ceuta reabre un viejo debate sobre los flujos migratorios. Se mezclan y combinan distintas sensaciones y sentimientos. Por un lado, emerge la dimensión jurídica y normativa; por otro, la económica. Asimismo, toma cuerpo la sustentada en los factores de seguridad y aquellas otras que se fundamentan en la conciencia y las actuaciones humanitarias y solidarias. Todas son necesarias para comprender, analizar y tomar partido en las soluciones y en las opciones menos malas.

No es preciso llegar a citar la totalidad de las palabras del papa León XIV en su reciente visita a España. Basta como ejemplo con tres frases rotundas: "Aunque los Estados tienen derecho a regular y proteger sus fronteras, esto debe equilibrarse con la obligación moral de ofrecer refugio, vías seguras y oportunidades reales de integración"; "Pido a los Estados que garanticen vías legales y una acogida respetuosa para los migrantes", porque "los migrantes son seres humanos y no números". Ni tampoco, en sentido contrario, recordar las proclamas nazis vertidas por sus juventudes y los acólitos de Hitler sobre la persecución de quienes no eran como ellos deseaban, para darnos cuenta de que estamos ante un problema de no fácil solución. Lo preocupante es que, en varios países, dicho problema se convierte en el campo de batalla electoral.

En Estados Unidos es el estandarte de los defensores de Trump, al defender la existencia de un rígido control fronterizo y conseguir planificar la expulsión de millones de migrantes técnicamente no aptos, tanto por la fuerza como por una peculiar persuasión. Ahora han decidido ampliar su radio de implantación dirigiéndose hacia otros continentes, extendiendo sus políticas y acciones. Sus tesis se fundamentan en reducir las comunidades de inmigrantes en los países occidentales con el fin de restaurar la homogeneidad cultural, a través de normas de inmigración más estrictas y una aplicación superdirigista de las normas y leyes. No se contentan solamente con expulsar y coaccionar, sino también con expulsar a residentes legales "no integrados" a sus países de origen. Hoy tales actuaciones son el eje central del movimiento MAGA y comienzan a extenderse a determinados movimientos europeos, como hemos visto recientemente con las declaraciones de dirigentes italianos, alemanes, daneses, austriacos y portugueses, entre otros.

En Europa, dichos grupos añaden un nuevo concepto a la reivindicación norteamericana: el de la indignación, para darle más contenido y aumentar el sentimiento de odio y el extremismo; y, así, poder reclamar y justificar, con más ahínco si cabe, la presencia y actuación de los servicios de seguridad. El presidente Trump se alegra de estas movilizaciones, llegando a decir: "Hay que sacar a la gente que está en nuestro país. Echarlos. Quiero echarlos", manifestaba hace un año.

En España, dichos movimientos de los grupos de extrema derecha, junto con la actuación de algunos dirigentes del PP, mantienen dichas tesis bajo lemas muy parecidos a los que enarbolan los ultras de la extrema derecha italiana cuando dicen "Remigración y Reconquista".

La remigración forma parte de la estrategia política de muchos partidos de derechas y buscan que la Unión Europea la incluya en sus postulados. No es difícil escuchar a dirigentes de Vox prometer que las deportaciones comenzarán desde el primer día que lleguen al Gobierno o a compartir gobierno. No les faltarán apoyos, como el de Musk, que el 25 de julio de este año escribió: "Cualquiera que no apoye la remigración es un traidor". En suma, se está forjando una nueva relación transatlántica basada en el identitarismo.

Corremos muchos riesgos en el caso de que tales opciones logren imponer su supremacismo y eviten admitir la diversidad. La Galicia, la España y la Europa de Salvador de Madariaga lucharon por la defensa de tradiciones, de sistemas de valores, de ideas y de formas institucionales que garantizaban la presencia, la participación y la convivencia pacífica, a pesar de la existencia de posiciones contrarias. Porque no creo que haya duda de que una actitud que reniega de la integración y de la diversidad no deja de ser una posición incalificable, por utilizar una palabra elegante. Por tanto, estemos al tanto de con quién nos alineamos. @mundiario

Contenido Patrocinado