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Mundiario 02 Sep, 2026 11:50

Nuestra personalidad no está escrita en un solo gen: la ciencia descubre cómo influye el ADN

La personalidad no está escrita en un único lugar del ADN. Esa es una de las principales conclusiones de un macroestudio publicado en Nature, en el que investigadores de distintos países han analizado información genética de 1,14 millones de personas agrupadas en 46 cohortes.

El trabajo ha identificado 1.260 variantes genéticas relacionadas con los cinco grandes rasgos de personalidad: extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia. De ellas, 824 no habían sido vinculadas anteriormente con estos rasgos.

El volumen de datos supone un salto enorme frente a investigaciones anteriores y permite observar con mayor precisión hasta qué punto determinados cambios genéticos están asociados con diferencias en la manera de comportarse. Sin embargo, el hallazgo tiene un límite fundamental: estas variantes no permiten averiguar cómo será una persona concreta.

En conjunto, explican entre el 4,8 % y el 9,3 % de las diferencias observadas entre individuos, una proporción muy inferior a las estimaciones obtenidas mediante estudios con gemelos, que sitúan la heredabilidad de la personalidad aproximadamente entre el 40 % y el 60 %.

La familia no explica tanto como podría parecer

Uno de los resultados más llamativos aparece al separar la influencia genética de la del entorno familiar. Al comparar hermanos y padres e hijos, los investigadores observaron que el efecto genético se mantiene de forma similar al registrado en la población general.

La conclusión apunta a que crecer en una determinada familia no parece condicionar la personalidad tanto como sí ocurre con otros aspectos de la vida, como el nivel educativo o determinadas oportunidades económicas.

Eso no significa que la educación carezca de importancia. Al contrario: el ambiente, las experiencias sociales, las circunstancias vitales y las relaciones que una persona establece siguen teniendo un peso decisivo. Por eso, la antigua disputa entre «naturaleza» y «crianza» resulta cada vez menos útil para explicar cómo se construye la personalidad.

La genética parece proporcionar predisposiciones pequeñas, mientras que la trayectoria vital contribuye a darles forma.

Lo que estos genes pueden revelar sobre nuestra conducta

El estudio también encontró asociaciones entre determinados perfiles genéticos y comportamientos cotidianos. Las variantes relacionadas con una mayor apertura a la experiencia aparecen vinculadas con una mayor tendencia a vivir en entornos urbanos y cosmopolitas durante la mediana edad, además de una mayor actividad nocturna.

En cambio, la responsabilidad se relaciona con una mayor inclinación hacia zonas residenciales acomodadas, una actividad más diurna, menos tabaquismo y un menor índice de masa corporal.

Los investigadores también detectaron diferencias culturales importantes en la amabilidad, un rasgo especialmente difícil de comparar entre países. Una conducta considerada amable en una sociedad puede interpretarse de otra manera en otra cultura.

Y hay otro resultado que abre una nueva línea de investigación: los perfiles genéticos asociados con la apertura a nuevas experiencias también mostraron relación con un mayor riesgo general de psicopatología. Los autores advierten de que todavía no existe una explicación definitiva para esta conexión.

El estudio no acerca a la posibilidad de predecir la personalidad a partir de una muestra de ADN. Más bien demuestra que nuestra forma de ser surge de una combinación extraordinariamente compleja de genética y experiencia. El verdadero potencial del trabajo está ahora en los millones de datos disponibles, que podrán utilizarse para estudiar con mayor profundidad la relación entre biología, comportamiento y salud mental. @mundiario

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