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Mundiario 02 Sep, 2026 12:42

Ferrari se juega en Monza una de sus últimas cartas con un nuevo motor

Ferrari llegará al Gran Premio de Italia con una de las novedades más importantes que todavía tenía disponibles para esta temporada. Lewis Hamilton y Charles Leclerc dispondrán en Monza de una nueva evolución de la unidad de potencia, la segunda desarrollada al amparo del sistema ADUO introducido por la FIA para permitir que los fabricantes rezagados puedan recuperar terreno.

La necesidad de evolucionar el motor no es una percepción. En la primera evaluación realizada por la FIA, Ferrari se encontraba a más de un 4% del mejor propulsor de combustión de la parrilla, circunstancia que también afectaba a Honda y Audi. Esa diferencia concedió a los tres fabricantes dos homologaciones adicionales durante 2026 y otras dos para 2027, además de más posibilidades de trabajo en banco y margen específico dentro del límite presupuestario.

Ferrari ya utilizó la primera de esas oportunidades antes del Gran Premio de Austria. La nueva especificación que llegará ahora a Monza representa, por tanto, el segundo paso permitido por aquella primera evaluación del ADUO. La segunda revisión, realizada después del Gran Premio de Hungría, no concedió nuevas homologaciones a ningún fabricante, por lo que Maranello está empleando ahora una posibilidad que ya había ganado previamente por su desventaja inicial.

El lugar elegido tampoco puede ser más significativo. Monza es uno de los circuitos donde menos puede esconderse una carencia de potencia, con largas rectas, grandes períodos a fondo y una configuración aerodinámica de muy baja carga. El rendimiento del motor de combustión y la capacidad para gestionar la energía adquieren una relevancia mucho mayor que en trazados donde el chasis puede compensar parte del déficit.

Ferrari necesita comprobar además cuánto puede acercarse realmente al referente. El equipo italiano ocupa actualmente la segunda posición del Mundial de constructores con 338 puntos, 87 menos que Mercedes, mientras McLaren aparece tercero con 263. La temporada ha demostrado que el SF-26 puede competir por victorias —Hamilton ganó en Barcelona y Leclerc en Silverstone—, pero Mercedes continúa teniendo una ventaja considerable en el campeonato.

Zandvoort volvió a mostrar una parrilla mucho más comprimida. Hamilton terminó cuarto y Leclerc quinto, mientras Norris ganó con McLaren por delante de los dos Mercedes. En clasificación, sin embargo, los Ferrari salieron quinto y sexto, a algo más de tres décimas de la pole. En una Fórmula 1 donde unas pocas décimas pueden significar varias posiciones, cualquier ganancia procedente de la unidad de potencia puede alterar notablemente el orden.

El movimiento forma parte además de una estrategia mucho más amplia. Ferrari no pretende detener el desarrollo del SF-26 y seguirá introduciendo pequeñas evoluciones durante el tramo final del campeonato. La unidad de potencia de Monza será una de las más importantes porque afecta precisamente a uno de los apartados donde la FIA ha acreditado que existe desventaja respecto al mejor fabricante.

La cita italiana añade todavía más presión. Ferrari corre en casa, ocupa la segunda posición del campeonato y afronta uno de los circuitos más sensibles a la potencia del calendario. Además, Kimi Antonelli, líder del Mundial y principal referencia de Mercedes, deberá penalizar por cambios en su unidad de potencia y partir desde el fondo de la parrilla, una circunstancia que abre una oportunidad adicional para recortar puntos.

Monza servirá así como un examen prácticamente inmediato para la nueva especificación. No bastará con comprobar las velocidades máximas, porque aerodinámica, recuperación eléctrica y configuración del coche también influyen, pero será uno de los escenarios más claros para medir si Ferrari ha conseguido reducir parte de la diferencia que justificó sus oportunidades adicionales de desarrollo.

La Scuderia todavía tiene margen para evolucionar durante el resto del campeonato, por lo que Monza no representa literalmente su última oportunidad. Pero sí puede ser una de las últimas grandes modificaciones estructurales capaces de cambiar el rendimiento del SF-26 desde la unidad de potencia. Ferrari lleva meses acercándose al frente; ahora necesita que el nuevo motor ayude a convertir esa progresión en una amenaza más constante para Mercedes. @mundiario

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