La crisis migratoria ha abierto un nuevo frente para la economía de Ceuta. Aunque más del 90% de las personas que entraron de forma irregular ya han abandonado la ciudad, el regreso a la normalidad está siendo más lento de lo previsto.
El sector privado acumula pérdidas directas de 33,04 millones de euros hasta el 30 de agosto, según la Cámara de Comercio. Al mismo tiempo, el Gobierno de Ceuta calcula que el gasto extraordinario generado por la emergencia ronda ya los 80 millones. Hacienda estima que esa cantidad podría alcanzar los 153 millones al terminar el año.
El impacto no se limita a una partida presupuestaria. La actividad comercial se ha reducido, el turismo ha perdido visitantes y numerosas empresas han tenido que ajustar sus costes para sobrevivir a un periodo de menor facturación.
La situación afecta especialmente a una economía pequeña, con poco margen para absorber un golpe prolongado. Ceuta cuenta con unas 3.900 empresas y aproximadamente la mitad no tiene trabajadores asalariados.
Comercios y hostelería afrontan un verano perdido
El momento en el que se produjo la crisis ha agravado sus efectos. El verano concentra una parte importante de los ingresos de comercios, bares y restaurantes. Este año, sin embargo, la actividad ha quedado condicionada por la situación excepcional.
La suspensión de las fiestas patronales supuso dejar sin efecto 15,72 millones de euros de facturación prevista. La Cámara de Comercio calcula, además, que los pequeños negocios y la hostelería han reducido sus ingresos aproximadamente a la mitad durante este periodo.
En el comercio minorista, las caídas han llegado hasta el 70% en los casos más afectados. Para contener las pérdidas, siete de cada diez empresas analizadas han reorganizado o reducido jornadas. En bares y restaurantes, la proporción supera el 90%.
El turismo tampoco ha escapado al impacto. La demanda de visitantes y las reservas han caído cerca de un 90%. Baleària registró en agosto un descenso del 30% en el tráfico de pasajeros respecto al mismo mes del año anterior.
Los hoteles han cerrado el mes con una facturación aproximadamente un 50% inferior. Además, parte de las plazas que normalmente ocupan turistas han sido utilizadas por efectivos públicos y periodistas desplazados a Ceuta. Cuando estos dispositivos desaparezcan, el sector podría perder también ese ingreso extraordinario.
El riesgo ahora es que el impacto se prolongue
El principal problema para Ceuta puede llegar si una caída temporal termina convirtiéndose en un deterioro permanente. Menos ventas implican menos pedidos a proveedores, menos inversiones y mayor presión sobre el empleo.
La crisis también ha generado un coste reputacional. La Cámara de Comercio calcula en 170,1 millones de euros el perjuicio asociado a la imagen exterior de la ciudad, la confianza empresarial y su capacidad para atraer inversiones.
Ese efecto resulta especialmente relevante para una economía que intenta diversificarse. En 2024, el PIB de Ceuta fue de 1.923 millones de euros y creció un 1,1%, la tasa más baja de España junto con Melilla. El paro, además, superó el 22% en el segundo trimestre del año, frente al 9,8% nacional.
La crisis migratoria, por tanto, no solo ha supuesto un aumento inmediato del gasto público. También ha puesto a prueba la capacidad de Ceuta para mantener su actividad económica, conservar empleo y recuperar la confianza necesaria para atraer visitantes, empresas e inversión. @mundiario