El Gran Premio de Italia dejó una jornada para olvidar para los dos pilotos españoles de la Fórmula 1. Carlos Sainz terminó decimotercero con Williams, mientras Fernando Alonso ni siquiera pudo ver la bandera a cuadros después de abandonar su Aston Martin. Ninguno consiguió sumar puntos en Monza, en una carrera marcada por el accidente de Charles Leclerc, la remontada histórica de Kimi Antonelli y el doblete de Mercedes. Para los españoles, sin embargo, el domingo fue mucho menos emocionante: Sainz estuvo lejos de la pelea por el top 10 y Alonso volvió a sufrir los problemas de rendimiento que han condicionado buena parte de su temporada.
El caso de Alonso era especialmente complicado desde antes de la salida. El Aston Martin AMR26 había mostrado enormes carencias de velocidad punta durante todo el fin de semana y el asturiano tuvo que afrontar la carrera desde el pit lane después de que Honda detectara un comportamiento anormal en la unidad de potencia. El problema obligó a realizar cambios en el coche y terminó agravando una situación que ya era muy delicada. En un circuito como Monza, donde las largas rectas castigan especialmente a los coches con déficit de potencia, Aston Martin llegaba prácticamente condenado a sufrir.
Alonso ya había advertido durante el fin de semana que Monza era probablemente uno de los peores escenarios posibles para su monoplaza. La velocidad punta del Aston Martin estaba muy lejos de la de los Mercedes y el propio piloto señaló que el problema fundamental estaba en las rectas. Los datos de clasificación habían sido especialmente contundentes: Alonso terminó 21.º y alcanzó apenas 314 kilómetros por hora de velocidad máxima, mientras George Russell llegó a 338. Una diferencia de 24 km/h resulta prácticamente imposible de compensar cuando el circuito ofrece tan pocas curvas en las que el chasis pueda marcar diferencias.
Sainz resiste, pero Williams tampoco encuentra el ritmo
Carlos Sainz afrontaba el Gran Premio desde una situación mucho más favorable. El madrileño había conseguido colocarse en la parrilla gracias a una clasificación trabajada y terminó arrancando desde posiciones que le permitían aspirar a entrar en los puntos. Williams, además, había mostrado un comportamiento razonable en Monza gracias a las características del circuito y a la eficiencia de su motor Mercedes. Sainz había explicado que cada avance en clasificación era prácticamente una pequeña victoria para el equipo, porque todavía estaba lejos del rendimiento de las escuderías de la zona alta.
La carrera, sin embargo, tampoco terminó de ponerse de su lado. El caos de las primeras vueltas, provocado por el accidente de Leclerc y la posterior bandera roja, modificó las estrategias y permitió que algunos pilotos avanzaran posiciones. Pero Sainz no pudo aprovechar suficientemente ese escenario. Mientras Antonelli escalaba desde el fondo de la parrilla hasta la victoria y Colapinto encontraba el camino hacia los puntos, el Williams del español quedó atrapado en la zona media. Al final, cruzó la línea de meta en decimotercera posición, a más de un minuto del ganador.
El resultado tiene una lectura especialmente frustrante para Sainz porque Monza era uno de los circuitos donde Williams podía tener una oportunidad de competir por los puntos. La escudería cuenta con un coche que suele beneficiarse de los trazados donde la eficiencia aerodinámica y la velocidad punta tienen mucho peso, pero la carrera demostró que eso no siempre es suficiente. El español necesitaba una carrera limpia, una estrategia acertada y algo de caos por delante para acercarse al top 10. Tuvo parte de ese caos, pero no consiguió transformarlo en un resultado puntuable.
Para Alonso, la historia fue todavía más amarga. El asturiano ni siquiera pudo convertir la estrategia y los incidentes de carrera en una oportunidad. El Aston Martin terminó fuera de combate y Alonso abandonó en la vuelta 25 por problemas en su monoplaza. El doble abandono de la escudería británica, después de que Lance Stroll también quedara fuera, confirmó que Monza había sido uno de los escenarios más difíciles del calendario para el equipo.
El contraste entre los dos españoles también refleja dos problemas diferentes. Sainz dispone de un coche capaz de pelear ocasionalmente por entrar en los puntos, pero todavía está lejos de tener una herramienta que le permita luchar regularmente por posiciones importantes. Alonso, en cambio, está atrapado en un proyecto que todavía no consigue resolver su principal déficit: la unidad de potencia Honda. El chasis del Aston Martin ha mostrado señales de progreso en otros circuitos, pero Monza volvió a desnudar las carencias del conjunto.
Y hay un dato que explica la frustración de Alonso mejor que cualquier discurso: el piloto asturiano llegaba a Italia después de haber terminado noveno en Zandvoort, su mejor resultado de la temporada hasta ese momento. Aquel resultado había ofrecido un pequeño motivo para el optimismo, pero Monza devolvió al equipo a una realidad mucho más dura. El Aston Martin sigue necesitando demasiadas circunstancias externas para aspirar a los puntos y, en un circuito de potencia pura, esa debilidad quedó expuesta desde el viernes.
Para Sainz, el decimotercer puesto tampoco cambia demasiado el panorama del campeonato. El madrileño suma seis puntos en la temporada y permanece lejos de la zona en la que esperaba estar cuando comenzó su aventura con Williams. Su experiencia y capacidad para extraer rendimiento del coche siguen siendo valiosas, pero el resultado de Monza demuestra que todavía existe una distancia considerable entre Williams y los equipos que habitualmente ocupan las posiciones de puntos. El español necesita que la evolución del FW48 llegue cuanto antes si quiere convertir sus buenas actuaciones de clasificación en resultados los domingos.
La jornada italiana deja así una conclusión incómoda para el automovilismo español. Mientras Antonelli protagonizó una remontada histórica desde el fondo de la parrilla, Colapinto terminó noveno y consiguió puntos, los dos españoles se marcharon de Monza con las manos vacías. Sainz fue decimotercero y Alonso abandonó en un circuito que ya se había anunciado como una pesadilla para Aston Martin. El Mundial continúa, pero la sensación es clara: los españoles tienen velocidad y experiencia, pero necesitan urgentemente coches capaces de acompañarlas. Y en una Fórmula 1 cada vez más competitiva, esa diferencia entre el piloto y la máquina puede convertirse en una temporada entera de oportunidades perdidas. @Mundiario