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Excelsior 30 Mar, 2026 01:50

¿A qué acuerdo llegaron el INBAL y la Colección Gelman-Santander?

Excélsior tuvo ayer acceso al acuerdo tripartita suscrito entre los dueños de la Colección Gelman (la familia Zambrano de Monterrey), la Fundación Santander y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), en el que establecieron los plazos, las obligaciones y los acuerdos para la itinerancia internacional y el retorno de dicho acervo.

De entrada, el documento confirma que este conjunto artístico —que incluye 30 piezas con declaratoria de monumento artístico e histórico— saldrá de México en junio próximo, rumbo al Faro Santander, y no volverá a nuestro país hasta el 30 de septiembre de 2030.

Aunque el documento establece que dicho plazo “podrá ampliarse de común acuerdo, a través de la prórroga del presente convenio, sobre la base de las disposiciones de exportación temporal y de reingreso...”.

El pasado 16 de febrero, Alejandra de la Paz, titular del INBAL y quien firma el convenio mencionado, aseguró que la colección tendrá que volver en un plazo máximo de cinco años, es decir hacia 2031, pero nunca habló de la posibilidad de aumentar el plazo máximo establecido.

Aquel día, tras la apertura de la exposición Relatos modernos..., en el Museo de Arte Moderno, se le cuestionó a De la Paz: ¿Cuál es el máximo tiempo que podría permanecer fuera de nuestro país dicha colección?, a lo que respondió con contundencia:

El máximo de tiempo que estamos estableciendo por el momento son cinco años. Al término, regresa a México y se tiene que hacer un nuevo convenio” (Excélsior, 17/02/2026).

Este diario solicitó a la Secretaría de Cultura, que dirige Claudia Curiel de Icaza, un comentario sobre lo que establece el acuerdo, pero al cierre de esta edición sólo comentó que será hasta el día de hoy cuando emita un pronunciamiento.

Por otro lado, también trascendió que el colectivo en defensa de la Colección Gelman-Santander alista un posicionamiento.

Evitar daños en la obra

Dentro del convenio tripartita, el INBAL se comprometió a expedir los permisos de exportación temporal de las obras protegidas.

(Esto) por el plazo de vigencia del convenio para evitar en la medida de lo posible los retornos periódicos y recurrentes, pues conllevan riesgos inherentes de manipulación, traslado, embalaje, montaje y desmontaje que pueden ocasionar serios daños y/o deterioro a su integridad, conservación y valor cultural”.

El documento también estableció que debían inscribir ante el Registro Público de Monumentos y Zonas Artísticos las obras que cuentan con declaratoria, como son las piezas de Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Por otro lado, Santander se comprometió a notificar al INBAL y a los coleccionistas, con al menos 60 días de anticipación, cualquier exhibición a realizarse en alguna otra sede.

Ante lo cual, según el punto 2.7, el INBAL coadyuvará con los coleccionistas para la obtención de los permisos de exportación temporal de la colección y “las prórrogas necesarias a los pedimentos o permisos de exportación” para cubrir los plazos acordados.

Sobre la restauración de piezas

El documento también indica que Santander está obligado a contar con personal técnico especializado y capacitado para el manejo, montaje y desmontaje de la colección.

Así como “notificar de inmediato al INBAL y a los coleccionistas de cualquier alteración, daño o pérdida”, lo que deberá ir acompañado de un informe técnico y su registro fotográfico.

A lo que se suma el hecho de que Santander debe abstenerse de realizar trabajos de restauración, limpieza o intervención técnica sin autorización expresa del INBAL y de los coleccionistas.

Por último, el documento establece que el INBAL llevará a cabo inspecciones técnicas de las obras en cada una de las sedes por las que itinere, con “comisarios técnicos designados por el INBAL”, cuyos viáticos serán costeados por Santander.

Y aclara que la terminación anticipada del convenio “deberá evitar causar perjuicios entre las partes, así como a cualquier tercero que con motivo de itinerancia se encuentre en posesión temporal del acervo”.

Ello, salvo que exista algún incumplimiento o término por mutuo acuerdo.

Prometen retorno de obra para 2030

Fuentes cercanas a la gestión del acervo que pidieron no ser identificadas, informaron a Excélsior que el convenio tripartita entre propietarios de la colección, la Fundación Banco Santander y el gobierno de México “es un acuerdo de colaboración cuyo objetivo es que la colección se exhiba tanto en México —como ocurre actualmente— como en el extranjero, garantizando su retorno periódico al país.

Este esquema de ‘ir y regresar’ es condición indispensable y, de no cumplirse, el convenio no puede extenderse”, dijo.

Además, confirmó que dicho instrumento concluirá en 2030, cuando las obras regresarán, “aunque no hay fechas exactas”, y pese a que “el convenio se puede renovar, posteriormente, bajo mutuo acuerdo de las partes”.

En 2023, la familia Zambrano hizo un convenio con el señor Littman (legítimo propietario de la colección, de acuerdo con lo que determinó la justicia mexicana) para adquirir la Colección Gelman de arte moderno mexicano, con el propósito de regresar este patrimonio a manos mexicanas y facilitar su disfrute”, concluyó.
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