Decisión, ¿pública o particular?
México atraviesa una de las transformaciones más profundas en su estructura de justicia. Lo que comenzó como un clamor por la democratización del Poder Judicial se ha convertido, en la práctica, en un laberinto donde la imparcialidad parece haberse extraviado. Los ciudadanos nos enfrentamos a una reconfiguración del sistema de derechos humanos tras la implementación de la elección popular de jueces y magistrados. Este proceso, que ocurre en todo el territorio nacional, encuentra su razón en la narrativa de devolver la soberanía al pueblo, aunque se ha revelado una captura ideológica que condiciona la autonomía de quienes deben protegernos frente al abuso del poder.
He pasado años observando las costuras del sistema jurídico y hoy, frente al espejo de mi propia conciencia, entiendo que la soberanía es un traje que a menudo asfixia a quien dice representar. Existe una creencia peligrosa: que el NOMBRAMIENTO de una autoridad, por el simple hecho de emanar de un proceso "popular" o estatal, garantiza la protección del individuo. ESTO ES UN IDEAL, por no decir falacia. La realidad que hoy palpo es una paradoja jurídica donde la población, ese elemento vital del Estado, termina siendo negada por el mismo gobernante que juró defenderla. El REVESTIMIENTO del poder soberano no es una garantía de justicia; es, en demasiadas ocasiones, un escudo para el interés particular disfrazado de bien público. Me pregunto, con el peso de la historia sobre los hombros, si el juez que debe su puesto a una estructura de partido puede realmente mirar a los ojos al ciudadano y ofrecerle un juicio limpio de consignas.
En este camino de introspección, identifico tres puntos que estrangulan nuestra realidad jurídica:
- La Ideología como Grillete: Los jueces federales, hoy ungidos por el voto pero impulsados por maquinarias institucionales, ven su voluntad secuestrada. El aparato para cumplir el cambio está condicionado al gobernante de turno. LA INDEPENDENCIA ES UN ACTO DE REBELDÍA QUE NO ESTAN EJERCIENDO.
- El Ombudsman sin fuerza: La figura que debería ser nuestro escudo, la Comisión de Derechos Humanos, se limita a la investigación y al "desprestigio público". Es un grito en el vacío. Frente al poder real, el ombudsman mexicano es un espectador con libreta de apuntes, pero sin espada.
- La Invasión de Competencias y el Miedo al "Cómo": Incluso cuando un juez decide actuar, se encuentra con un límite técnico paralizante. Puede ordenar que se respeten los derechos, pero no puede decir la "forma exacta" para no invadir la esfera de facultades de la autoridad responsable de violaciones de derechos humanos. Es como recetar una cura prohibiendo el uso de la medicina.
Históricamente, la lucha por los derechos humanos ha sido la lucha por controlar a la bestia del Estado. Sin embargo, en la práctica actual, hemos permitido que la política se coma la técnica. La pregunta que me hace ruido en la cabeza es: ¿Quién tendría la imparcialidad de decidir sobre los derechos humanos como límites al poder soberano? Si el juez depende del voto, depende de la mayoría. Y si los derechos humanos están para proteger a las minorías frente a la tiranía de la mayoría o de la fuerza bruta, el sistema ha entrado en una contradicción existencial. LA JUSTICIA NO PUEDE SER UN CONCURSO DE POPULARIDAD Y TAMPOCO EL ESTADO DEBERÍA SER JUEZ Y PARTE.
He comprendido que la verdadera imparcialidad no vendrá de una urna ni de un decreto. Vendrá de la resistencia ética de cada individuo que ocupa un espacio de poder, en el simple pero altamente responsable compromiso que asumen las personas que vienen de la población a ser gobernantes de cuidar, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos. EL ESTADO NUNCA DECIDIRÁ EN CONTRA DE SÍ MISMO SI NO SE LE OBLIGA DESDE EL NACIMIENTO Y FORMACIÓN DE LAS PERSONAS QUE LO FUTURAMENTE LO GOBIERNEN.
Para concluir, debemos aceptar que el sistema actual es un cuerpo herido por la ideología. No esperemos que el poder del estado nos salve; el poder solo busca preservarse. La verdadera decisión, la que importa, es la que tomas tú al no callar, al exigir que el derecho sea realidad y no solo tinta en un diario oficial.
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X:VctorRiver79196
IN: Víctor Rivera
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