OAXACA, Oax. 1 de abril de 2026.- A finales de 2023, un amigo de Jesús Alejandro Jiménez desapareció. El último mensaje llegó en diciembre; después, silencio. Tenía 19 años. No ocurrió en Oaxaca, sino en Reynosa, Tamaulipas. Pero la distancia no importa cuando alguien deja de responder.
“Fue muy triste”, dice. Y luego, como suele pasar en estos casos, vino la inquietud: hacer algo.
De esa ausencia nació Encuéntrame 72, un prototipo de sistema de reconocimiento facial pensado para la búsqueda de personas desaparecidas. El nombre no es casual: las primeras 72 horas tras una desaparición concentran las mayores probabilidades de localizar con vida a una persona.
Jesús Alejandro no es ingeniero. Todavía no. Es estudiante del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 158, en Zanatepec y cuando empezó el proyecto no sabía programar.
Aprendió sobre la marcha.
El sistema funciona, en términos simples, así: se cargan fotografías de una persona desaparecida en una base de datos; cuando una cámara detecta un rostro, lo compara con esos registros y, si encuentra coincidencias, envía una alerta por correo electrónico.
Está desarrollado en Python y corre en un entorno local. No está conectado a redes reales de vigilancia.
A diferencia de lo que han sugerido algunos medios de comunicación, Encuéntrame 72 no es todavía una herramienta lista para operar en condiciones reales. Es un proyecto en etapa temprana.
En pruebas simuladas, su margen de acierto es limitado: detecta entre seis y siete coincidencias por cada diez casos hipotéticos.
“Falta pulir muchísimos aspectos”, reconoce. Entre ellos, la calidad de las cámaras, la robustez de la base de datos y, sobre todo, la reducción del margen de error.
Para que algo como esto funcione fuera de una computadora personal, haría falta mucho más que código: servidores, infraestructura y acceso a redes de videovigilancia como las del C5.
También haría falta mejorar la precisión, pues un sistema de reconocimiento facial con errores puede generar falsas alertas o, peor, pasar por alto a la persona que busca. Jesús Alejandro es enfático en establecer que el proyecto no puede implementarse todavía.
Aprender desde cero
El desarrollo de Encuéntrame 72 también es la historia de un aprendizaje acelerado.
Sin formación previa en programación, Jesús se apoyó en tutoriales, búsquedas en internet y ensayo y error. Hoy dice que domina lo básico de Python, aunque se coloca “por debajo del nivel intermedio”.
El proyecto tomó forma en el club de robótica del CBTA, donde —cuenta— no se imponen ideas, sino que los alumnos pueden proponerlas.
Después vinieron las versiones: de la 1.0 a la 3.0, cada una más cercana a una aplicación, aunque todavía lejos de serlo.
Violencia, juventud y motivación
Para Jesús, el problema de las desapariciones es generalizado en Oaxaca y en el país.
“La violencia no es algo específico de Oaxaca, afecta a todo México”, dice. Y en ese contexto, los jóvenes aparecen como población vulnerable: reclutamiento, pérdida de rumbo, precariedad.
Su proyecto no pretende resolver ese problema estructural. Pero sí intenta intervenir en uno de sus momentos más críticos: la búsqueda inmediata.
Su trabajo no se ha quedado en el aula. Junto con una compañera, ha presentado proyectos en ferias de conocimiento, incluso fuera del país. Participaron en Perú y ahora buscan viajar a Granada, España, a finales de abril.
El obstáculo es económico, pues calculan que el costo de su viaje sea de alrededor de 200 mil pesos para el equipo completo. Han tocado puertas. El municipio y la escuela han aportado algo, pero no alcanza.
Lo que sigue
Jesús Alejandro quiere estudiar ingeniería en software o mecatrónica. Ya solicitó ingreso en tres universidades: la UNAM, la Universidad Autónoma de Yucatán y el Tecnológico de Mérida.
Su plan es claro: formarse mejor y volver sobre el proyecto.
Aunque Encuéntrame 72 todavía no es una solución, sí es algo más raro: una idea que no nació de un concurso, sino de una pérdida. Y que, como lo enfatiza, se convertirá en el proyecto de sus estudios universitarios, quizá, de su profesión.
La desaparición de jóvenes en México es una crisis crítica, con el grupo de 15 a 29 años como principal víctima, representando más del 40% de los casos. Para mayo 2025, el rango de 15-19 años concentra el 21% de desapariciones de mujeres. Estados como el Estado de México, Jalisco y Tamaulipas lideran las cifras, con el crimen organizado y el reclutamiento forzado como factores clave, según el Informe Nacional de Personas desaparecidos 2025.
El artículo Surge Encuéntrame 72 tras caso de desaparición en Oaxaca apareció primero en Quadratín.