@guerrerochipres
Cada periodo de Semana Santa y de Pascua abre un paréntesis en la rutina y moviliza familias hacia las carreteras, aunque este impulso colectivo eleva un riesgo ocasionalmente subestimado bajo la euforia del viaje.
El tránsito se vuelve denso, los tiempos de traslado se prolongan y cualquier error adquiere consecuencias graves. El descanso se puede transformar en tragedia.
Las cifras de los últimos años no solo describen accidentes, retratan una compleja relación entrela norma y la prevención. Según datos del INEGI, al año se registran más de 380 mil siniestros viales a nivel nacional; la mayoría colisiones provocadas por factores humanos.
Bajo la lógica de una Semana de Santa con sana distancia tenemos la oportunidad de recordar que la protección no solo implica alejarse de enfermedades, también mantener una brecha de seguridad triple: espacio suficiente entre autos para reaccionar ante un frenado de emergencia, separar el acto de conducir del uso del celular y alejarse de la fatiga reconociendo los límites del cuerpo sin forzar trayectos largos.
Para que el viaje no se convierta en una estadística de siniestralidad, la prevención debe iniciar antes de encender el motor con una revisión técnica rigurosa que incluya la presión y el desgaste de las llantas, el estado de los frenos y niveles de líquidos. Es vital comprobar el correcto funcionamiento de todas las luces y portar un kit de emergencia con reflejantes y herramienta básica.
Ya en la conducción, resulta indispensable aplicar la regla de los tres segundos de separación respecto al auto de adelante, aumentar ese margen si se presenta lluvia y realizar pausas de al menos quince minutos cada tres horas para recuperar la agudeza mental.
La fatiga y baja visibilidad suelen encontrar a conductores sin preparación ni paciencia, cobrando factura en los momentos más críticos.
Prevenir un accidente es una responsabilidad cívica. Conducir de manera descuidada afecta al conductor, a sus acompañantes y a terceros inocentes que circulan alrededor.
Ante cualquier eventualidad, el sistema C5 ofrece líneas de atención como el 9-1-1 de emergencias para reportar incidentes. Viajar en Semana Santa puede ser un acto de recreación o un ejercicio de riesgo mal calculado; la diferencia se define en la forma como se asume la responsabilidad al volante y se entiende que la sana distancia salva vidas en carretera.
Salvador Guerrero Chiprés es coordinador general del C5 en la Ciudad de México
La nota Semana de santa y sana distancia apareció primero en Quadratín México.