Filmin estrena el 2 de octubre un ciclo dedicado a Quentin Tarantino que reúne seis películas: Reservoir Dogs, Jackie Brown, Kill Bill: The Whole Bloody Affair, Los odiosos ocho y el díptico de Grindhouse, formado por Death Proof, dirigida por Tarantino, y Planet Terror, de Robert Rodríguez.
La selección permite recorrer más de dos décadas de una filmografía marcada por la pasión del director por los géneros populares, su desbordante cinefilia y su habilidad para convertir referencias de procedencias muy diversas en un lenguaje cinematográfico propio.
Del thriller criminal y el cine de artes marciales al western, el exploitation o el terror, Tarantino ha levantado una obra reconocible por sus diálogos, sus estructuras narrativas, el uso de la música y su particular forma de apropiarse de la historia del cine. El ciclo abarca desde su debut hasta algunas de sus obras más ambiciosas.
La versión definitiva de Kill Bill
Tarantino concibió Kill Bill como una única película, pero su duración obligó a estrenarla dividida en dos volúmenes. Más de veinte años después, Kill Bill: The Whole Bloody Affair permite ver la historia completa en un solo montaje que une los dos volúmenes, reordena ligeramente algunos capítulos, elimina los cliffhangers que separaban ambas entregas y presenta una única secuencia de créditos.
La gran novedad es una nueva secuencia de animación de siete minutos realizada por el estudio Production I.G para el capítulo dedicado a O-Ren Ishii. El propio cineasta ha explicado que se trata de un fragmento que escribió y diseñó en su momento, pero que quedó fuera porque temían que la película resultara demasiado larga. Al plantearse el reestreno, recuperó esa idea, que además no requería rodaje.
Del thriller al western, pasando por Grindhouse
El recorrido arranca con Reservoir Dogs, el debut que puso a Tarantino en el mapa y que ya concentraba muchas de las constantes de su obra: un drama criminal directo, intenso y estilizado sobre un robo chapucero y sus consecuencias. Jackie Brown muestra una faceta más reposada del director con un thriller de aire setentero protagonizado por Pam Grier. Es una de sus películas menos reivindicadas y, al mismo tiempo, una de las más singulares. Robert Forster fue nominado al Óscar por su interpretación.
Con Los odiosos ocho, Tarantino trasladó su fascinación por el western a un escenario cerrado y convirtió una cabaña aislada en un polvorín de sospechas, enfrentamientos y diálogos explosivos. El reparto reúne a colaboradores habituales como Samuel L. Jackson, Tim Roth y Michael Madsen, y la partitura de Ennio Morricone le dio al compositor su ansiado primer Óscar competitivo a la mejor banda sonora original.
El ciclo se completa con Grindhouse, el proyecto compartido con Robert Rodríguez como homenaje al cine de explotación. Podrán verse sus dos películas: Death Proof, escrita y dirigida por Tarantino, un frenético thriller de asfalto con Kurt Russell a la cabeza, y Planet Terror, dirigida por Rodríguez y entregada al terror zombi más desatado.
Una oportunidad para los seguidores del cineasta, que podrán revisar en una misma plataforma varias de las piezas clave de uno de los autores más influyentes del cine contemporáneo.