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Radar Inteligente
Quadratin 02 Apr, 2026 07:00

Genio y Figura/Francisco Buenrostro

“SE HABÍAN TARDADO”
Una noticia que acaba de escandalizar a miles, quizás millones, de personas en todo el mundo es que, a partir de marzo de 2026, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha implementado una nueva política que prohíbe la participación de mujeres transgénero (es decir, personas que nacieron hombres) en las categorías femeninas de los Juegos Olímpicos y otros eventos bajo su organización.

Esta medida, que se aplicará plenamente a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, busca, simplemente, proteger la equidad y seguridad en el deporte femenino, limitando la participación en esa categoría a mujeres biológicas.

Lo que debería de ser una obviedad ha indignado a quienes buscan forzar el tema de la inclusión, estando a favor de que hombres, que se asumen como mujeres, puedan participar en deportes, incluso de contacto, enfrentando a personas del sexo femenino, generando una clara desventaja hacia ellas.
Aquí el punto es que cada quien se puede percibir como quiera, está en su derecho, pero no por eso puede obligar a los demás a cambiar su percepción de la realidad, porque la aceptación y el respeto hacia las personas que nos rodean es una cosa, pero que por ello tengamos que vivir también en el engaño y aceptar falsedades biológicas como ciertas, hay una gran diferencia, y más cuando va en detrimento de la igualdad en una competencia deportiva.

Y antes de que me quemen con leña verde, quiero aclarar que mi opinión no tiene nada que ver con las preferencias sexuales de las personas, ni mucho menos, eso es una decisión muy personal, pero que no cambia lo que cada quién es.

Siempre estaré en contra de la discriminación, de eso no me cabe duda, por lo que casos como los de futbolistas, o la disciplina deportiva que me diga, que sean segregados por su orientación sexual, son inaceptables, porque están en todo su derecho de participar, pero en su respectiva categoría, sin buscar una ventaja ilegitima.

Retomando el tema de la reciente decisión del Comité Olímpico Internacional, para evitar que una persona nacida como hombre participe en una disciplina exclusiva para mujeres, se pedirá una prueba genética denominada SRY (Sex-determining Region Y gene), la cual detecta la presencia de cromosomas masculinos (XY), abandonando así el enfoque anterior de caso por caso, basado en niveles de testosterona, y establece una regla unificada que excluye a mujeres trans que hayan pasado por la pubertad masculina.

El COI señaló que la medida se basa en la “ventaja del rendimiento masculino”, argumentando que los tratamientos hormonales no eliminan por completo las ventajas físicas adquiridas en la pubertad.
La norma aplica tanto para deportes individuales como de equipo, aunque son los de contacto los que no sólo ponen en desventaja a las mujeres biológicas, sino que puede resultar un riesgo para su integridad física.

Cabe señalar que federaciones internacionales como World Athletics ya habían implementado vetos similares a atletas trans en sus categorías femeninas en años anteriores.

La medida no sólo me parece más que acertada, sino que se habían tardado, porque, por más que haya personas que quieran ver como políticamente correcto que los hombres que se asumen como mujeres compitan con ellas de tú a tú, lo cierto es que, al final del día, cuando los deportistas, al igual que todas las personas, requieren de atención médica, las mujeres terminarán acudiendo a ginecólogo y los hombres al urólogo, eso no cambiará.

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