Autoridades del estado de Utah, en Estados Unidos, cerraron oficialmente un caso sin resolver durante más de cinco décadas, tras confirmar mediante tecnología de ADN la responsabilidad del asesino serial Ted Bundy en la muerte de la adolescente Laura Ann Aime.
La joven, de 17 años, desapareció la noche de Halloween de 1974 tras salir de una fiesta. Su cuerpo fue localizado semanas después en el cañón American Fork. Aunque Bundy confesó el crimen antes de su ejecución en 1989, nunca ofreció detalles, lo que mantuvo el caso abierto durante décadas.
Fue hasta ahora que nuevas pruebas genéticas permitieron a la Oficina del Sheriff del condado de Utah confirmar “de manera irrefutable” la presencia del ADN de Bundy en el cuerpo de la víctima.
El alguacil Mike Smith informó que, con esta evidencia, el caso queda oficialmente cerrado. Añadió que, de seguir con vida el criminal, los fiscales habrían solicitado la pena de muerte.
Ted Bundy es considerado uno de los homicidas más notorios en la historia de Estados Unidos. Entre 1974 y 1978 asesinó al menos a 30 mujeres en distintos estados, incluyendo Utah, Colorado y Florida.
Durante la época del crimen, Bundy residía en Salt Lake City, donde estudiaba Derecho en la Universidad de Utah. Su modus operandi consistía en ganarse la confianza de sus víctimas en espacios públicos para luego llevarlas a sitios aislados.
El caso de Laura Ann Aime se mantenía abierto debido a la falta de pruebas concluyentes, pese a la confesión del asesino, hasta que los avances en análisis de ADN permitieron cerrar definitivamente el expediente.