HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Quadratin 14 Mar, 2026 10:05

Tres Marías

En un tiempo en el que las comunidades buscan fortalecer su identidad y enfrentar los desafíos sociales con unidad, la historia de “Las Tres Marías” destaca como un ejemplo vivo de compromiso, sabiduría comunitaria y liderazgo basado en valores. Se trata de tres mujeres adultas, cuyo estado civil es ser viudas que, lejos de replegarse ante las dificultades de la vida, han sabido adecuarse a los tiempos actuales y construir, desde su experiencia y generosidad, espacios de comprensión de la realidad que interpela a su comunidad.

El encuentro con ellas ocurrió en el atrio de la Iglesia de Tiríndaro, Zacapu, en un evento institucional de autoridades comunales Purépechas con representantes de diversas instituciones, en donde se servía de manera comunal los alimentos; nuestro acercamiento con las autoridades de Nuevo San Juan fue de manera espontánea, entre un grupo de servidores públicos integrado por Juan Luis, Enrique, Josué y quien escribe estas líneas. Desde el primer momento, la impresión fue profunda: su forma de dialogar, reflexionar y escuchar revelaba no solo experiencia de vida, sino una clara conciencia del papel que desempeñan dentro de su entorno social, en todo momento fueron amables y respetuosas.

Las Tres Marías, como ellas mismas se autodenominan, se distinguen por su generosidad, su compromiso con la comunidad y, sobre todo, por un ejercicio permanente de alteridad: la capacidad de reconocer y respetar al otro desde su diferencia, sin discriminación, sin exclusión. En su conversación se percibe una mirada abierta al mundo, una actualización constante sobre los procesos sociales y culturales que atraviesan a su localidad, y una disposición genuina a compartir saberes, experiencias y conocimientos con quienes estábamos ahí.

Su liderazgo no es individualista, sino profundamente comunitario. Ellas provienen de la comunidad indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro, Michoacán, donde actualmente ejercen funciones de autoridad comunitaria. Desde esa responsabilidad, trabajan para fortalecer la vida colectiva y promover una convivencia basada en el respeto, la responsabilidad y la participación ciudadana, reconociendo la importancia y el gran papel que tiene la mujer en diversos procesos.

Durante la conversación surgió un tema que para ellas es fundamental: la tradición de los Los Kúrpites de Nuevo San Juan Parangaricutiro, una expresión cultural profundamente arraigada en la identidad de la región y que a decir de ellas, es una tradición que proviene de aquella región de donde son ellas. Explicaron cómo esta tradición no solo representa una manifestación festiva, sino también un símbolo de pertenencia cultural, memoria histórica y continuidad comunitaria. A través de estas prácticas se transmiten valores, se fortalecen los vínculos intergeneracionales y se reafirma la identidad étnica del pueblo. Nos expresaron que “la danza es expresión y recuerdo por el amor de una mujer;  el empoderado y el que vive en precariedad”. 

Uno de los aspectos que más sorprendió a quienes tuvimos la oportunidad de escucharlas fue su capacidad para actuar de manera intergeneracional. Las Tres Marías dialogan con jóvenes, adultos y personas mayores con la misma naturalidad, generando puentes entre diferentes visiones del mundo. Esa habilidad les permite comprender al otro desde su propia posición de vida, pero también orientarlo desde la experiencia acumulada en años de participación comunitaria; y es que, la comida entre un caldito de camarón y tortitas o torreznos de arroz con queso acompañada de la delicia de corundas, fue igual de diversa, generosa y rica en saberes y conocimientos en la conversación.

En su reflexión sobre la vida comunitaria, subrayaron un principio fundamental: el trabajo colaborativo. Para ellas, el progreso de una comunidad no depende únicamente de decisiones individuales, sino de la capacidad de construir acuerdos colectivos basados en la responsabilidad y el respeto mutuo. Cuando esos valores se convierten en práctica cotidiana como son sus costumbres, explican, se generan sinergias que permiten avanzar de manera significativa en la resolución de problemas y en la construcción de bienestar común.

La experiencia de Las Tres Marías recuerda que la cohesión social no se impone; se construye día a día a partir de la confianza, la identidad compartida y el reconocimiento de la diversidad. En comunidades como Nuevo San Juan Parangaricutiro, estos principios se fortalecen mediante la participación ciudadana, la fraternidad entre vecinos y el respeto por las raíces culturales, esto lo dialogue brevemente con la autoridad comunal, con quien pase a saludar a otra mesa para felicitarlo por tan importante inclusión de mujeres adultas a el trabajo colaborativo como autoridades.

En un contexto social donde con frecuencia predominan la fragmentación y la desconfianza, historias como la de estas tres mujeres ofrecen una lección valiosa. Su liderazgo demuestra que la fortaleza de una comunidad reside en su capacidad de dialogar, de compartir responsabilidades y de preservar los valores que sostienen la vida colectiva, la vida de la comunidad.

Las Tres Marías no solo representan la memoria viva de su pueblo; también encarnan una forma de liderazgo basada en la ética comunitaria, la solidaridad y el respeto por la otredad. Su ejemplo muestra que, cuando la identidad cultural se combina con participación y compromiso social, es posible construir comunidades más justas, más unidas y más humanas.

Antes de despedirnos de ellas, les pedí tomarnos una foto, para dar cuenta de la importancia que tiene el dialogo intergeneracional y el compromiso de construir puentes de comunicación para el fortalecimiento de la convivencia, la fraternidad y la participación comunitaria.

La entrada Tres Marías aparece primero en Quadratín Michoacán.

Contenido Patrocinado