El papa León XIV cargó una cruz de madera a través de las 14 estaciones del vía crucis en el Coliseo de Roma, en su primer Viernes Santo en el puesto, la primera vez en décadas que un pontífice la lleva en todas las estaciones.
“Creo que será un signo importante por lo que representa el papa: un líder espiritual en el mundo actual, y por esta voz, que todos quieren escuchar, que dice que Cristo aún sufre”, les dijo León a los periodistas esta semana, afuera de la residencia papal de descanso en Castel Gandolfo. “Y yo llevo también todos estos sufrimientos en mis oraciones”.
Dentro del Coliseo, León levantó la cruz y comenzó el rito flanqueado por dos portadores de antorchas, que lo acompañaron durante la procesión de una hora desde el interior del Coliseo, a través de la multitud afuera y luego por unas empinadas escaleras hasta el monte Palatino, donde dio la bendición final.
En la primera estación, que marca el momento en que Jesús fue condenado a muerte, la meditación preparada especialmente para el primer Viernes Santo de León XIV subrayó que quienes tienen autoridad tendrán que responder ante Dios por cómo ejercen su poder.
“El poder de juzgar; el poder de iniciar o terminar una guerra; el poder de infundir violencia o paz; el poder de alimentar el deseo de venganza, o de reconciliación”, decía la meditación escrita por el padre Francesco Patton, quien fue custodio de Tierra Santa entre 2016 y 2025 y tenía, entre otras tareas, la responsabilidad de cuidar los lugares sagrados.
Unos 30.000 fieles se reunieron afuera del monumento pagano, siguiendo las estaciones mientras se recitaban por altavoces.
Entre ellos estaba la hermana Pelenatita Kieoma Finau, de Samoa, integrante de las Hermanas Misioneras de la Sociedad de María.
“Hemos formado parte de las estaciones del vía crucis de nuestra parroquia, pero esto es tan emocionante. Es muy significativo tener la experiencia de estar con el pueblo de Roma en esta ocasión especial”, manifestó.
El papa León XIV se prostra durante la celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro, el viernes 3 de abril de 2026, en el Vaticano. Foto: AP.
Procesiones pasadas
Juan Pablo II llevó la cruz durante toda la procesión desde su primer Viernes Santo como pontífice en 1979 hasta su cirugía de cadera en 1995, cuando sólo la cargó durante una parte del recorrido, según reportes de la AP de la época.
Durante los dos primeros años de su pontificado, Benedicto XVI cargó la cruz en la primera estación dentro del Coliseo y luego siguió a otros portadores en la procesión, que concluye en una plataforma en el monte Palatino.
El papa Francisco nunca llevó la cruz, pero participó en la procesión hasta que su salud empeoró. Murió tras una larga enfermedad el Lunes de Pascua del año pasado, que cayó el 21 de abril.
El papa Juan Pablo II tenía apenas 58 años cuando se convirtió en pontífice, y se sabía que era amante de las excursiones y otras actividades al aire libre. Sus dos sucesores tenían cerca de 70 años cuando comenzaron sus pontificados, y a Francisco le faltaba parte de un pulmón debido a una infección que sufrió cuando era joven.
El vía crucis conmemora las últimas horas de la vida de Jesús, desde su condena a muerte y el momento en que toma la cruz hasta su crucifixión, muerte y sepultura. La procesión termina fuera del Coliseo, en lo alto del monte Palatino.
“El vía crucis no está pensado para quienes llevan una vida de piedad inmaculada o de recogimiento abstracto”, escribió Patton en su introducción. “En cambio, es el ejercicio de quien sabe que la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en el mundo real”.
A sus 70 años, León está en buena forma física y es un entusiasta del tenis y la natación. Antes de convertirse en papa, entrenaba con regularidad en un gimnasio cerca del Vaticano, con un plan de ejercicios propio de un hombre de poco más de 50 años, según el entrenador que lo atendía.
El Pontífice encabezó la procesión del Viernes Santo con un mensaje sobre la responsabilidad del poder y el sufrimiento actual. Foto: AP.
Las actividades del papa en Semana Santa
El pontífice presidirá una Vigilia Pascual nocturna el Sábado Santo, durante la cual encabezará a los católicos en la celebración más gozosa del cristianismo, que conmemora la resurrección de Cristo. También bautizará a nuevos católicos.
El Domingo de Pascua el papa celebrará una misa al aire libre en la Plaza de San Pedro, y posteriormente pronunciará su mensaje pascual y ofrecerá la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, a la ciudad (de Roma) y al mundo.
AAK