AUNQUE el gobierno de México intentó descalificar el reporte del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, la terca realidad se impone al discurso oficial.
MIENTRAS ayer en Guanajuato se reportó el hallazgo de al menos 20 cuerpos en fosas del municipio de Cortazar, colectivos en Tamaulipas revelaron la existencia de un posible campo de exterminio del crimen organizado cerca de Reynosa.
HASTA AYER, los buscadores reportaban al menos ocho cráneos en ese nuevo sitio, con lo que acumulan 12 lugares distintos donde han encontrado restos humanos en lo que va del año, tan solo en esa entidad.
EL FENÓMENO se repite en otros estados, como Sonora, Jalisco y Morelos, en donde familiares de desaparecidos reportaron descubrimientos similares en semanas y meses recientes.
AUN ASÍ, tal parece que las autoridades mexicanas están más preocupadas en minimizar el problema que en atenderlo.
***
VAYA MANERA de rehuir la responsabilidad mostraron los legisladores de Morena en el Congreso de Veracruz al romper el quórum en la sesión del miércoles cuando se discutía el tema del derrame de petróleo en el Golfo de México y sus efectos en las costas de esa entidad.
EN LA DISCUSIÓN se puso sobre la mesa que hay imágenes satelitales que confirman que el vertido de crudo al mar inició en febrero y no hasta marzo, como han dicho las autoridades federales, y se insistió en que lo que llegó a las playas no fueron “gotitas”, como dijo la gobernadora morenista Rocío Nahle.
CUANDO la diputada panista Indira Rosales reclamaba deslindar responsabilidades en el desastre y pedía la comparecencia de la mandataria estatal, los morenistas simplemente abandonaron la sesión.
PERO no se fueron solos pues, haciendo gala de su nula preocupación por los temas ambientales, los legisladores “ecologistas” del Partido Verde también dejaron el recinto sin atender la crisis en el Golfo, al que muchos veracruzanos ya le dicen el “Mar Negro”.
***
RETOMANDO un dicho muy conocido, vaya que “salió peor el remedio que la enfermedad” en el caso de la guerra emprendida por Donald Trump contra Irán.
ANTES de que comenzaran los bombardeos estadounidenses, esa nación de Medio Oriente planteaba dos problemas en el ámbito geopolítico: armas nucleares y terrorismo.
UN MES y miles de bombas después, ambas amenazas persisten y, ahora, se agrega una tercera: el desequilibrio del mercado petrolero mundial ante el cierre del Estrecho de Ormuz.
VOLVIENDO a la sabiduría popular, allá en EU hay quienes piensan que el inquilino de la Casa Blanca acabó “quemando la casa para rostizar el puerco”.