El reciente discurso del presidente Donald Trump, en el que endureció su postura frente a Irán, provocó una reacción inmediata en los mercados energéticos y financieros, generando un alza en los precios del combustible que ya impacta directamente el bolsillo de los consumidores en esta región fronteriza.
En estaciones del Este de la ciudad, el precio del galón de gasolina Regular rebasó los 4 dólares, alcanzando hasta 4.19 por galón, lo que generó molestia entre automovilistas que acudieron a abastecerse ante el temor de nuevos incrementos.
El repunte ocurrió luego de que el mandatario advirtiera en horario estelar que Estados Unidos mantendría acciones militares contra Irán, incluyendo amenazas directas a su infraestructura petrolera, lo que elevó la tensión internacional y sacudió los mercados.
A nivel nacional, el precio promedio del galón aumentó cerca de 14 centavos en cuestión de horas, colocándose por encima de los 4 dólares, una cifra que no se veía desde hace varios años.
El encarecimiento se da en medio de una escalada del conflicto en Medio Oriente, particularmente tras ataques registrados desde finales de febrero que afectaron rutas clave del suministro de petróleo.
El impacto también se reflejó en el precio del crudo, que superó los 100 dólares por barril en varias ocasiones recientes, impulsado por la incertidumbre en el mercado global y el bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
En El Paso, la reacción fue inmediata. Conductores expresaron su inconformidad y preocupación por el rumbo de la política exterior y económica.
“De seguir el conflicto vamos a llegar a cinco o seis dólares el galón. Que alguien pare a este presidente”, dijo visiblemente molesto Carlos Téllez, residente del extremo Este, mientras llenaba su tanque.
Otros usuarios señalaron el impacto directo en su economía familiar. “Antes llenaba mi tanque con 46 dólares y ahora pagué 72”, comentó María Estrada, propietaria de una camioneta Nissan Pathfinder, tras cargar combustible.
El discurso, calificado por analistas como beligerante y confrontativo, también generó volatilidad en los mercados financieros, donde inversionistas reaccionaron con cautela ante el riesgo de una prolongación del conflicto.
Aunque el presidente aseguró que la guerra podría estar cerca de su fin, la comunidad internacional ha mostrado escepticismo frente a esas declaraciones.
Las reacciones se dieron luego del mensaje de aproximadamente 20 minutos que el mandatario dirigió a la nación, en el que aseguró que el país “va por buen camino” y que la situación económica se mantiene estable. Sin embargo, ciudadanos consultados coincidieron en que la realidad es distinta, marcada por el encarecimiento de productos básicos, combustibles y servicios.
“Si sube la gasolina, sube todo. Y aun este señor –Trump– dice que en dos o tres semanas termina la guerra. La verdad, no le creo”, expresó un presidente comunitario del Valle Bajo, quien pidió que se escuche más a las comunidades afectadas por el incremento de precios.
Otros residentes señalaron que el alza en los combustibles ha tenido un efecto directo en la canasta básica. “Cada vez que voy al supermercado pago más por lo mismo. La comida está carísima y no se ve que esto vaya a mejorar pronto”, comentó una madre de familia.
Asimismo, trabajadores locales indicaron que la inflación ha reducido su poder adquisitivo. “El sueldo ya no alcanza. Entre la renta, la gasolina y los alimentos, estamos ajustando en todo”, dijo un empleado del sector servicios.
Otros ciudadanos también cuestionaron las declaraciones del presidente sobre el manejo de conflictos internacionales, señalando que generan incertidumbre económica. “No se puede decir que todo está bien cuando la gente está batallando para pagar lo básico”, mencionó uno de los entrevistados.
A la par, el aumento en el precio del diésel y del combustible para aviones comienza a presionar las cadenas de suministro, lo que podría traducirse en incrementos en bienes y servicios en las próximas semanas.
La Casa Blanca pidió paciencia a los consumidores, asegurando que los precios podrían estabilizarse una vez que concluyan las operaciones militares. Sin embargo, factores como la demanda estacional –impulsada por el clima cálido y los viajes de primavera– también contribuyen al alza.
Mientras tanto, en ciudades como El Paso, la incertidumbre persiste. Conductores temen que el conflicto escale aún más y continúe afectando su economía diaria, en un contexto donde el costo de la energía se ha convertido en uno de los principales termómetros del impacto global de la crisis.