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El Diario 03 Apr, 2026 19:19

Sancadilla migratoria a la gallina de las divisas de oro

¿En qué cabeza cabe seguir afectando al sector maquilador? Con todos los defectos y detractores que pueda tener, la maquila es la industria que nos fortalece como economía. Hola, mis estimados lectores. Pues de nuevo, como cada 15 días, aquí nos encontramos.

Ayer leía una nota que dice que el Instituto Nacional de Migración empezó a verificar, como “operativo de rutina”, a la industria maquiladora. ¿Y qué industrias fueron las que visitaron? Curiosamente, las asiáticas, que todos conocemos como chinas.

Dicen que fue una revisión de rutina, pero ¿qué sucede? Desde aquellos ayeres, los chinos —no sé si decir los “pobres chinos” o simplemente los chinos— han tenido un problema constante para ingresar a territorio nacional.

Yo recuerdo que era niño y, por aquellos rumbos donde ahora se conoce como la Fraternidad Juarense, de ahí hacia atrás eran puros campos de cultivo de hortalizas. ¿Y quién creen que las sembraba? Todas esas hortalizas eran de los chinos.

En la Plutarco Elías Calles, una cuadra antes de llegar a la Ejército Nacional, unos tíos compraron una casa. Por supuesto que la Plutarco era aún de terracería y yo iba de visita porque para mí era como ir de día de campo. Le decía: “Ándale, tiita, dame para comprarme una golosina con Felipe”. Felipe era un chino que tenía una tienda de abarrotes al cruzar la calle de la casa de mis tíos; el típico abarrotero chino, como esos abarrotes que ya están en extinción en nuestras colonias.

Pues saqué un lapicito que tenía por ahí —de los primeros que usé, de madera, no de pasta— para escribir tenuemente sin romper el papel con la punta. Mi comentario va dirigido a que, como le llaman ahora con palabras rimbombantes, la geopolítica ha ido moviendo los diversos procesos de migración, economía y desarrollo. Pero ¿qué creen? Aquí en México seguimos igual con los orientales.

Siguen batallando para el ingreso a nuestro país porque solamente les dan dos horas a la semana, cada viernes, para agendar su cita. Están limitados a un número pequeño de citas diarias para todo el país. Es posible que el Instituto Nacional de Migración piense que hay empleados asiáticos irregulares en la industria y pasa a visitarlos. Sin embargo, ellos saben que no es así, porque ellos mismos son los que otorgan los permisos temporales de trabajo o de residencia. La industria maquiladora no se presta para ese tipo de irregularidades.

Hay que reconocerles una buena razón: son personas que trabajan 14 horas cada día, que no tienen día de descanso, porque por la situación de su país así nacieron, así crecieron y así están impuestos a trabajar.

Regresando con la geopolítica, aquí en América contamos con tratados de libre comercio y un universo de bondades: somos vecinos de Estados Unidos, tenemos tierras fértiles, los litorales más bonitos de América y minas de tierras raras que no imaginamos. Todo eso nos debería llevar al éxito. Sin embargo, esos asiáticos no cuentan con esas bondades y, aun así, vienen con sus formas de trabajo. Aquí, en cambio, se detiene todo porque el sistema está reglamentado con vacaciones, aguinaldos y tantas cosas más.

¿A dónde vamos con todo esto? Ahora que se nos está yendo la industria americana y está llegando la asiática, el Instituto Nacional de Migración empieza a visitar las empresas chinas. Eso es golpear las divisas de oro de la gallina asiática.

Tenemos que cuidar la industria. Viene en poco tiempo la época electorera y les pido que analicen realmente las ventajas que nos trae la industria, la mano de obra que ofrece, la derrama económica que genera y las oportunidades que significa para nuestros mexicanos —o, como decía Vicente Fox, para “las mexicanas y los mexicanos”—.

Lamentablemente, estas visitas de Migración se suman a otros muchos conflictos: los crecientes salarios, el aumento al ISN, los cambios fiscales y aduaneros, las revisiones exhaustivas, las auditorías del gobierno federal y, ahora, también del estatal.

Una ciudad como la nuestra no puede darse el lujo de estar castigando a la maquila; por el contrario, tenemos que encontrar formas de apoyarla. La hemos tenido aquí por 60 años y no hemos logrado convertirnos en su cadena de valor.

Hoy que necesitamos convertirnos en exportadores, no tenemos la tecnología ni los recursos para hacerlo al nivel que el T-MEC lo requiere. Nos urge trabajar de la mano con la maquiladora, en lugar de encontrar nuevas formas de afectarla.

No quería que saliera muy cargada la escritura, pero, como usted sabe, mi querido lector, estos temas me apasionan y no puedo evitar descargar un poco de la frustración que siento cuando veo este tipo de cosas.

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