El gobierno de Donald Trump prácticamente ha cortado el suministro de petróleo a Cuba desde enero para obligar a su gobierno comunista a sentarse a la mesa de negociaciones, lo que ha provocado más apagones en todo el país y empeorado una crisis humanitaria.
Estados Unidos concedió una prórroga temporal al permitir que un petrolero ruso entregara petróleo, pero las precarias condiciones de Cuba han suscitado el tipo de protestas que rara vez se ven en la isla.
Los cubanos han estado golpeando cacerolas y sartenes en manifestaciones nocturnas y en las paredes han aparecido grafitis contra el gobierno.
Y quizá la señal más notable de la creciente indignación sea que en la ciudad central de Morón, en marzo, saquearon una sede del Partido Comunista. Los expertos en Cuba dijeron que era la primera vez que se atacaba una oficina gubernamental en los casi 70 años transcurridos desde que Fidel Castro tomó el poder.
“La sociedad civil, poco a poco, paulatinamente, como pasa en un sistema como este, sí está surgiendo”, dijo Alina López, historiadora y activista de Matanzas, ciudad portuaria al este de La Habana.
Aun así, Cuba carece de un movimiento disidente significativo porque muchas figuras de la oposición han sido encarceladas o forzadas al exilio.
El éxodo de más de un millón de personas de la isla desde 2020 también ha dejado a Cuba con una de las poblaciones más envejecidas de la región, dijo López, y con muchos menos jóvenes para liderar el movimiento.
Sin embargo, el número de protestas populares va en aumento: de 30 en enero a 229 en marzo, según Cubalex, un grupo cubano de derechos humanos con sede en Estados Unidos.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció la frustración de la población por los apagones y la escasez de combustible y de alimentos tras la protesta de Morón, pero culpó al bloqueo petrolero estadounidense. El gobierno cubano no respondió preguntas.
Las protestas de este año han sido de poca envergadura, pero algunos expertos afirman que son una señal de que podrían estallar más si las condiciones continúan siendo terribles.
“Si los ciudadanos, al menos en la relativamente pequeña ciudad de Morón, están intentando quemar la sede del Partido Comunista después de menos de tres meses, ¿qué harán otros cinco o seis meses?”, dijo Michael Bustamante, profesor de Historia y catedrático de Estudios Cubanos y Cubanoestadounidenses de la Universidad de Miami.
Aunque los exiliados cubanos han aplaudido las incipientes protestas antigubernamentales, los expertos afirman que es poco probable que se conviertan en un levantamiento popular que amenace al régimen cubano.
No existe una oposición política viable ni un líder con una red suficientemente fuerte o un plan para tomar el poder, dijo Bustamante. Al referirse a la principal líder de la oposición venezolana, dijo: “No existe una María Corina Machado”.
El gobierno de Cuba también adoptó medidas tras las enormes protestas que estallaron en 2021, las cuales criminalizaron aún más la disidencia, incluida la libertad de expresión en internet. Delitos como “difamación”, “desacato” y “ciberterrorismo” conllevan penas de prisión.
Las condiciones actuales en Cuba se parecen a las que desencadenaron las protestas de 2021. Hay apagones, hambre y una crisis sanitaria, esta vez por enfermedades transmitidas por mosquitos, como la chikunguña.
Y aunque el gobierno cubano ha dicho que liberará a algunos presos políticos, las fuerzas de seguridad están reprimiendo una vez más.
Yoani Sánchez, periodista independiente con un popular pódcast y muchos seguidores en internet, publicó un video de la protesta de Morón titulado “Todos somos Morón”.
Dijo que, horas después, un agente de seguridad enmascarado le impidió salir de su apartamento.
Anna Sofía Benítez Silvente, de 21 años, conocida en internet como Anna Bensi, atacó al gobierno comunista en un video publicado en X el mes pasado, que se difundió rápidamente.
Al comparar al régimen con un “cártel” que explota los recursos y al pueblo de Cuba, susurró: “Ya les queda poco”.
Recientemente, Bensi dijo que le habían ordenado no salir de casa. Su madre también fue interrogada, dijo. No se pudo contactar con ninguna de las dos para que hicieran comentarios.
La dinámica en torno a la disidencia es ahora diferente.
En el pasado, cuando la gente alzaba la voz, se producía la represión y los críticos del régimen huían. Ahora, Estados Unidos está tomando medidas enérgicas contra la migración. Nicaragua, bajo la presión estadounidense, suspendió la entrada sin visa para los cubanos y cerró una vía de escape clave.
“El gobierno cubano no puede limitarse a exportar la disidencia”, dijo Bustamante, el experto en Cuba.
El acceso a internet, ampliado durante el gobierno de Barack Obama, también sigue ayudando a los cubanos a eludir la censura y a conectarse.
Sánchez, la periodista, citó el ejemplo de dos jóvenes de la ciudad oriental de Holguín que publican videos bajo el seudónimo El4tico (pronunciado “el cuartico”).
“Se han ganado miles de seguidores y han podido”, dijo Sánchez, “con muy pocos recursos, difundir sus criterios sobre la realidad cubana desde el oriente de la Isla, una zona con muchos más problemas económicos, energéticos y una vigilancia más estricta sobre los ciudadanos”.
En un video de febrero, Kamil Zayas Pérez, de El4tico, baila en pijama en la pequeña habitación donde suele filmar sus videos.
“Los días de esta dictadura llegaron a su fin”, dice Zayas.
“Puede que el acuerdo que venga no nos guste del todo”, añade, en referencia a las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos. Pero lo que venga después valdrá la pena, dice, si conduce a “una democracia verdadera”.
Tres días después, él y su colaborador fueron detenidos.