La democracia no es algo que exista por sí sola. Funciona cuando los ciudadanos participan, opinan y se involucran en lo que pasa en su país. Cuando la gente se aleja de la vida pública, el poder se concentra y los equilibrios se pierden.
Hoy en México estamos viviendo un momento importante para nuestra democracia. El llamado “Plan B” electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum ha abierto un debate sobre el rumbo que está tomando el país y sobre la importancia de cuidar nuestras instituciones establecido 3 principales ejes
- Reducción de facultades en congresos locales
- Disminución del número de regidores y representantes de la ciudadanía
- Consulta popular en los niveles estatal y municipal, desde la federación
Las reformas electorales siempre deben tener un objetivo claro: fortalecer la democracia, garantizar elecciones justas y asegurar que todas las voces puedan ser escuchadas. Cuando se modifican las reglas del sistema político, es fundamental que estas decisiones se tomen pensando en el país y no en los intereses de un solo grupo.
México es una nación plural. No todos pensamos igual, ni votamos igual, y eso es precisamente lo que enriquece nuestra democracia. La diversidad de ideas y de proyectos políticos permite que existan equilibrios y que las decisiones públicas se tomen con mayor responsabilidad.
Un ejemplo de esa pluralidad se puede ver en estados como Chihuahua, donde la ciudadanía participa activamente en la vida pública y toma decisiones pensando en el futuro de su comunidad. La participación ciudadana y el debate abierto son elementos esenciales para que la democracia funcione.
Por eso es importante recordar que la política no debe ser vista únicamente como un asunto de partidos o de gobiernos. La vida pública nos pertenece a todos. Cada ciudadano tiene la capacidad —y también la responsabilidad— de informarse, participar y exigir que las decisiones que se toman en el país respondan al interés común.
Más allá de colores, ideologías o simpatías partidistas, el verdadero desafío es construir un país donde las instituciones sean fuertes, donde exista diálogo y donde las decisiones se tomen pensando en el bienestar de la sociedad.
Cuando los ciudadanos participan, la democracia se fortalece. Cuando la sociedad se involucra, los gobiernos escuchan más y deciden mejor.
Pero cuando la ciudadanía se aleja de la vida pública, el riesgo es que el poder se concentre demasiado y que los equilibrios que sostienen a la democracia se debiliten.
Hace muchos años, el pensador británico Lord Acton escribió una frase que sigue siendo vigente hasta nuestros días:
"El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente."
¿De verdad estamos dispuestos a aceptar que las decisiones que marcan nuestra vida y el futuro de nuestros hijos se tomen desde un pequeño círculo de poder, guiadas únicamente por los intereses de unos cuantos?
¿Estamos listos para permitir que sean ellos quienes definan las reglas del juego, mientras la voz de millones de ciudadanos queda fuera, sin un camino real para ser escuchada?
Porque la verdadera pregunta es esta: ¿vamos a resignarnos a observar cómo otros deciden nuestro destino, o vamos a exigir el derecho de participar en él?
El cargo Poder absoluto: “Plan B de MORENA” apareció primero en Noticias Quadratín Chihuahua.