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El Diario 04 Apr, 2026 07:36

Bajo el peso de la cruz

Bajo el peso de la cruz y el acompañamiento de más de mil fieles católicos, Jesús Pérez recorrió ayer tres kilómetros de devoción en la colonia Santa María de la Montaña.
La representación del viacrucis viviente, que transformó las calles del poniente de la ciudad en un escenario bíblico, marcó el reencuentro masivo de una comunidad que reafirmó una tradición que sobrevive al paso de las décadas.
Una camioneta encabezó el recorrido con un grupo de vecinas que dieron lectura al relato bíblico del viacrucis, marcando cada una de las estaciones mientras el contingente avanzaba.
Detrás, Jesús de Nazaret, interpretado por Jesús Pérez, caminó con la cruz sobre los hombros, seguido por los actores que representaron a los soldados romanos y al resto de los personajes.
Entre los asistentes, María López, quien ha participado en esta tradición por más de 10 años, señaló que cada año acude con su familia para acompañar el trayecto. Indicó que seguir cada estación forma parte de una práctica que mantiene desde hace años junto a sus hijos.

El tradicional trayecto
El recorrido inició en el exterior del templo, ubicado en la calle Lorenzo Ávalos número 8926. Desde ese punto, la representación comenzó a avanzar de forma ordenada, con la participación de actores que dieron vida a los distintos pasajes del viacrucis.
Conforme avanzó la caminata, vecinos salieron de sus viviendas, algunos colocaron sillas en las banquetas y otros se integraron al contingente, que se extendió por varias cuadras y ocupó distintos tramos de las calles del sector.
La escenificación incluyó las 14 estaciones tradicionales, cada una representada en puntos específicos del trayecto. En la primera, Jesús es condenado a muerte ante Poncio Pilato, en una escena que reunió a decenas de personas alrededor de los actores.
En la segunda estación, carga la cruz; en la tercera ocurre la primera caída, lo que provocó silencio entre quienes seguían la representación y detuvo por momentos el avance del grupo.
En la cuarta estación se representó el encuentro con su madre, mientras los asistentes permanecieron atentos a la escena.
En la quinta, Simón de Cirene ayudó a llevar la cruz, en un momento que marcó continuidad en el recorrido. En la sexta estación, Verónica limpió el rostro de Jesús, mientras se realizaban las lecturas correspondientes que guiaban la representación.
El recorrido continuó con la segunda y tercera caída, seguidas por el encuentro con las mujeres de Jerusalén. En cada punto, el contingente se detenía para escuchar los pasajes bíblicos y retomaba el paso al concluir cada estación.
“Venimos cada año con la familia, es una forma de recordar lo que representa este día para nosotros. Mis hijos también participan y entienden mejor la historia”, expresó María López.
José Martínez, otro de los asistentes, comentó que la experiencia cambia al recorrer las calles. “No es lo mismo verlo que caminarlo. Aquí uno lo vive paso a paso, con la gente”, dijo.
Durante el trayecto, el contingente mantuvo un ritmo constante. En algunos puntos, los organizadores coordinaron el paso para permitir que los actores representaran cada estación con espacio suficiente, mientras los asistentes se acomodaban a los costados o detrás de la escenificación.

En el Monte Calvario
Al acercarse al punto final, en las faldas del cerro, el ambiente cambió. El ruido del recorrido se disipó y dio paso a un silencio entre los asistentes, mientras el viento recorría la sierra y levantaba polvo en la zona donde se concentraron las personas.
La cima se convirtió en el Monte Calvario. Ahí se escenificó el despojo de las vestiduras y la crucifixión junto a dos ladrones, Dimas y Gestas, en medio de un grupo que permaneció atento a la escena final. Decenas de personas se colocaron alrededor del sitio para observar el momento en que la cruz fue levantada.
Cerca de las 12:00 del mediodía, desde la cruz se escuchó la frase: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. La frase se extendió entre los cerros y marcó uno de los momentos centrales de la representación.
Minutos después, la representación de la muerte de Jesús marcó la duodécima estación. El silencio se mantuvo entre los presentes; algunos bajaron la mirada, otros permanecieron de pie sin moverse, mientras se desarrollaban las últimas escenas.
El viacrucis concluyó con oraciones finales en el sitio, mientras los feligreses comenzaron a retirarse de forma gradual tras varias horas de recorrido.
Las calles recuperaron su tránsito habitual una vez que el contingente se dispersó.
De acuerdo con la programación de Semana Santa en Catedral, las actividades continúan este sábado con el pésame a la Virgen de los Dolores a las 10:00 de la mañana, así como la Vigilia Pascual a las 8:00 de la noche.
Para el domingo se tiene prevista la misa de Resurrección a las 12:00 del mediodía con bendición papal, además de celebraciones en horario normal durante el resto del día.

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