La activista Cristina Marmolejo ratificó una denuncia formal ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tras la distribución y uso de tapetes con clavos para ahuyentar osos negros en sectores residenciales de San Pedro.
La acción legal busca que la autoridad federal investigue y aplique sanciones penales contra quienes fabricaron, repartieron y colocaron estas trampas prohibidas.
Frente a la entrega de al menos 40 tapetes con clavos en la zona, Marmolejo dijo que la ciudadanía no puede actuar al margen de las leyes de protección ambiental.
“Aquí no se pueden estar tomando decisiones a cuenta propia de cómo contener a los animales. Eso es un delito y es una agresión”, aseguró la activista.
Marmolejo detalló que se tienen evidencias de que las trampas no solo fueron distribuidas, sino que al menos un residente ya consumó la agresión.
“No nada más fue algo que pensó, fue una acción que tomaron... ya ahí se consumó la agresión a la fauna”, advirtió.
Además, señaló el peligro de que un animal resulte herido por los clavos, lo que no solo incrementa su agresividad al sentirse atrapado o lastimado, sino que lo expone a infecciones graves como el gusano barrenador.
Delito federal
La activista aclaró que la investigación, emisión de sanciones penales y multas económicas son competencia estricta de la Profepa y no de la Secretaría de Medio Ambiente estatal o Parques y Vida Silvestre.
Al tratarse de una especie protegida bajo la norma NOM-059-SEMARNAT-2010, el uso de trampas que dañen o pongan en riesgo al oso negro configura delitos federales contra la biodiversidad estipulados en el artículo 420 del Código Penal Federal y en la Ley General de Vida Silvestre.
“Capturar, dañar, poseer o privar de la vida a una especie en peligro con trampas es delito federal. Pena de uno a nueve años de prisión y multa”, destacó Marmolejo.
Añadió que las sanciones deben alcanzar tanto a quien coloca los tapetes como a quien promueve y distribuye estos artefactos.
Falta de cultura en el manejo de residuos
Frente a quienes justifican estos métodos argumentando que se utilizan en países como EstadosUnidos o Canadá, la activista enfatizó que en Nuevo León las condiciones son distintas, ya que no existen registros de ataques de osos negros a seres humanos.
“Nuestras contenciones deben de ser más amistosas... Lo más que hacen los osos aquí en Nuevo León pues es traspasar esas líneas buscando alimento, mismo alimento que toda esa gente que vive en esa zona indirectamente les ha estado proporcionando al no tener una buena educación de la contención de los residuos”.