La imagen de Emmanuel Macron junto a Felipe VI y Letizia en el Palacio Real trasciende el protocolo de una visita de Estado. El presidente francés ha llegado a España cuando su segundo mandato entra en su tramo final y Francia se prepara para unas elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo abril. Madrid se convierte así en una de las últimas grandes escalas internacionales de Macron antes de que la política francesa vuelva a concentrar todas las miradas.
Los Reyes han recibido este martes al mandatario francés y a su esposa, Brigitte Macron, con el ceremonial reservado para las visitas de mayor rango. Honores militares, himnos, desfile y 21 salvas han acompañado el inicio de un viaje que se prolongará durante dos días y que pretende poner de relieve la relación entre dos países cada vez más próximos dentro de la Unión Europea.
Pero detrás de la fotografía institucional hay asuntos de mayor alcance. España y Francia comparten intereses económicos, energéticos y de seguridad, aunque también mantienen diferencias sobre algunas cuestiones estratégicas. La visita de Macron permite, por tanto, revisar una relación que ha ganado peso precisamente cuando Europa afronta un escenario marcado por la guerra, la presión migratoria y la creciente influencia de Rusia y China en regiones próximas al continente.
La dimensión política también resulta inevitable. Macron encara el último tramo de su presidencia en un contexto francés caracterizado por una fuerte fragmentación política y por el avance de las fuerzas de extrema derecha en distintos procesos electorales europeos. España, que celebrará sus próximas elecciones generales en 2027 si se mantiene el calendario previsto, observa desde otra perspectiva un escenario continental en el que las alianzas tradicionales están sometidas a una presión creciente.
Una relación que va más allá del protocolo
Francia ocupa una posición especialmente relevante para España. Los dos países mantienen una intensa relación comercial y una cooperación cada vez más estrecha en asuntos europeos. Esa proximidad se ha reflejado también en el Tratado de Amistad y Cooperación, cuyo recorrido institucional ha estado marcado por las discrepancias políticas en España y que recientemente recibió el aval del Tribunal Constitucional.
El acuerdo todavía debe superar su tramitación en el Senado, pero su evolución muestra hasta qué punto Madrid y París buscan consolidar mecanismos de cooperación. No todo, sin embargo, avanza al mismo ritmo. Las interconexiones energéticas continúan siendo uno de los puntos de fricción entre ambos países, especialmente ante la necesidad europea de reforzar su autonomía energética.
La seguridad ocupa otro lugar central. Macron ha insistido durante las últimas semanas en el riesgo que representa Rusia para Europa y en la necesidad de reforzar la capacidad de defensa del continente. España comparte buena parte de esa preocupación, mientras incrementa su participación en los debates europeos sobre seguridad y defensa.
Del Mediterráneo al Sahel, otro frente de preocupación
Uno de los puntos relevantes de la agenda de Macron en Madrid será el Centro de Satélites de la Unión Europea (SatCen), ubicado en la base aérea de Torrejón de Ardoz. La elección del lugar no es casual: desde allí se obtiene información estratégica sobre diferentes zonas consideradas prioritarias para la seguridad europea.
El Sahel y el Magreb concentran algunos de los principales desafíos que afectan a España y Francia. Migración irregular, redes de tráfico de personas, drogas y armas y amenazas terroristas forman parte de un escenario en el que las potencias europeas intentan conservar influencia.
A esa competencia se suma el creciente peso de Rusia y China en África. Para Madrid y París, la evolución de estas regiones tiene consecuencias directas sobre la seguridad del continente, especialmente por su proximidad geográfica y por la conexión entre los conflictos africanos y las rutas migratorias hacia Europa.
Una cena de gala antes de la agenda política
La parte más solemne de la visita llegará este martes por la noche con la cena de gala en el Palacio Real. Felipe VI y Macron compartirán mesa con alrededor de un centenar de invitados en un acto que servirá también para escenificar la importancia de las relaciones bilaterales.
El miércoles, la agenda adquirirá un carácter más económico y político. El Rey acompañará al presidente francés a un foro destinado a impulsar las relaciones empresariales entre ambos países, mientras Macron mantendrá una reunión con Pedro Sánchez.
La visita concluirá por la tarde con un acto ofrecido por los Macron en la residencia del embajador francés. Más allá de la ceremonia, el viaje deja una fotografía significativa: Macron se acerca al final de su etapa presidencial mientras España y Francia intentan reforzar su cooperación en una Europa que afronta una transformación profunda.
La elección del momento convierte la visita en algo más que un intercambio protocolario. Para Macron, supone una de sus últimas grandes apariciones internacionales antes de que Francia entre de lleno en la carrera electoral. Para España, es una oportunidad para afianzar una relación estratégica con uno de los países con mayor peso político, económico y militar de la Unión Europea. @mundiario