La tarde de hoy, un cocodrilo fue reportado en el techo de una casa. El hallazgo del reptil en una vivienda ocurrió cerca de las seis de la tarde en la colonia Industrial, en León, Guanajuato, cuando un ciudadano reportó su presencia y lo entregó voluntariamente a autoridades municipales.
El ejemplar, de aproximadamente 80 centímetros, fue localizado en la azotea del domicilio, lo que activó la movilización de elementos de Policía Municipal y Protección Civil, quienes acudieron para asegurar al animal sin que se reportaran personas lesionadas.
Tras su resguardo, personal especializado confirmó que se trata de un cocodrilo moreletii —conocido como cocodrilo de pantano— de alrededor de dos años de edad, especie nativa de México que habita principalmente en zonas húmedas como ríos, lagunas y manglares.
El caso abre preguntas sobre cómo llegó el reptil a una zona habitacional. Aunque no se ha determinado su origen, no se descarta que haya sido mantenido en cautiverio de forma irregular o trasladado desde otra región, una práctica que representa riesgos tanto para las personas como para la fauna.
Las autoridades informaron que el animal será puesto bajo resguardo y se dará seguimiento para su traslado a un espacio adecuado acorde a su hábitat, en coordinación con instancias ambientales.
El hallazgo, inusual por el entorno en el que ocurrió, pone sobre la mesa la persistencia del tráfico y posesión de especies silvestres fuera de norma, así como la necesidad de reportar de inmediato este tipo de situaciones para evitar incidentes mayores.
Cocodrilo moreletii: especie protegida y bajo presión por tráfico ilegal
El cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii) es una especie nativa de México catalogada bajo protección especial debido a la pérdida de hábitat y su captura ilegal; aunque sus poblaciones se han recuperado en algunas regiones, la extracción y tenencia fuera de norma siguen representando una amenaza directa para su conservación y para la seguridad pública.
Piel exótica: entre el lujo regulado y la tenencia ilegal
Aunque la piel de cocodrilo se utiliza en la industria del calzado y marroquinería —incluido un nicho en León— su aprovechamiento está estrictamente regulado y solo es legal cuando proviene de criaderos autorizados; por ello, la aparición de un ejemplar en una vivienda urbana abre la posibilidad de tenencia irregular de fauna silvestre, fuera de la cadena formal que exige trazabilidad y permisos ambientales**