Mercedes llegó a Sepang convencida de que había encontrado otro salto de rendimiento para el W17. Apenas una carrera después, la escudería ya se plantea dar marcha atrás. El gran paquete de actualizaciones estrenado en Malasia no ofreció la mejora esperada y el equipo estudia incluso volver a la configuración anterior si las próximas comprobaciones confirman que las nuevas piezas han perjudicado al coche.
La contradicción resulta especialmente llamativa por las expectativas que existían antes del fin de semana. Mercedes calculaba que la actualización podía aportar aproximadamente tres décimas por vuelta, una diferencia enorme en una Fórmula 1 donde unas centésimas separan habitualmente varias posiciones. George Russell incluso confiaba en que las novedades permitieran al equipo recuperar ventaja sobre sus rivales.
La pista dibujó una realidad muy diferente. Toto Wolff llegó a plantear después del Gran Premio que Mercedes podía haber perdido hasta medio segundo en lugar de ganar las tres décimas previstas. No se trata de una medición definitiva, sino de una estimación del propio responsable de la escudería ante un comportamiento del coche que todavía no consiguen explicar completamente.
Los datos tampoco ofrecen una respuesta sencilla. Mercedes detectó más carga aerodinámica y mejoras en curvas rápidas y medias, precisamente aquello que esperaba conseguir con las nuevas piezas. El problema apareció en las zonas lentas, donde el W17 perdió comportamiento, mientras el aumento de carga también generó más resistencia aerodinámica y perjudicó la velocidad en recta.
Eso ha abierto una investigación interna antes del Gran Premio de Singapur. Mercedes necesita separar cuánto del mal rendimiento correspondió realmente a la actualización y cuánto estuvo provocado por las condiciones particulares de Sepang. El calor, las elevadas temperaturas del asfalto y una superficie especialmente envejecida pudieron agravar los problemas del coche y de los neumáticos.
Kimi Antonelli reconoció después de la carrera que el equipo todavía no sabe si las nuevas piezas hicieron al Mercedes más rápido o más lento. El italiano recordó además que el W17 ya había mostrado dificultades durante la temporada en circuitos con asfaltos antiguos. La duda, por tanto, sigue abierta: la actualización puede haber fallado o Sepang puede haber exagerado unas debilidades que ya existían.
Mercedes contempla ahora una solución bastante reveladora. Una de las posibilidades para Singapur consiste en utilizar configuraciones diferentes en sus dos coches durante los entrenamientos y comparar directamente el paquete nuevo con el anterior. El objetivo sería conseguir datos reales que permitan identificar con precisión dónde están las ganancias y dónde aparecen las pérdidas.
El problema es que Singapur tampoco ofrece demasiado margen. El próximo Gran Premio tendrá formato sprint, por lo que los equipos solo dispondrán de una sesión de entrenamientos libres antes de entrar directamente en competición. Realizar una comparación técnica de este calibre con tan poco tiempo añade otra dificultad a una decisión que Mercedes necesita resolver cuanto antes.
Si las conclusiones son negativas, el equipo no descarta abandonar las nuevas piezas a largo plazo y regresar al concepto anterior pese a las complicaciones logísticas que supondría. Pero tampoco está decidido que vaya a hacerlo. Mercedes todavía contempla la posibilidad de que Sepang fuese simplemente una anomalía y que la actualización funcione correctamente en condiciones diferentes.
El momento tampoco invita a experimentar demasiado. Antonelli sigue al frente del Mundial y salió de Malasia con 84 puntos de ventaja, pero Max Verstappen acaba de conseguir la primera victoria de Red Bull esta temporada. Mercedes continúa teniendo el campeonato bajo control, aunque el fin de semana de Sepang dejó una advertencia inesperada: la mejora que debía ampliar su ventaja puede haberse convertido en un problema justo cuando sus rivales vuelven a acercarse. @mundiario