nullMario Maraboto
Por lo regular, a los políticos y presidentes les agrada que les hagan estatuas, muchas veces por vanidad, otras por miedo al olvido o para recordar al pueblo su superioridad. Sin embargo, algunas pueden ser agredidas, derribadas o destruidas, ya sea por razones políticas, propuestas ciudadanas, vandalismos o accidentes.
En lo que hoy es el Centro Cultural Los Pinos (antigua casa presidencial) en la Ciudad de México, existe la denominada Calzada de los Presidentes en la que se encuentran 14 estatuas correspondientes a los presidentes que ahí habitaron entre 1935 y 2018.
La de Felipe Calderón fue colocada al término de su sexenio, pero es la única que ha sufrido la ignominia casualmente durante el régimen que lo considera culpable de todos nuestros males: En julio del año pasado, un árbol cayó sobre la estatua y la derribó.
La Secretaría de Cultura confirmó que la restauraría, y aunque en algún momento de este año informó que la habían retirado, desde entonces ha permanecido en el suelo. El pasado miércoles, manifestantes llegaron a Los Pinos, la patearon, orinaron sobre ella y, le arrancaron la cabeza.
Quizás las estatuas más repudiadas han sido la escultura ecuestre de López Portillo en Monterrey, en el contexto de la alternancia política, que terminó mutilada en un lote, prácticamente como chatarra, y otra en Tijuana, retirada debido al rechazo ciudadano.
Pero hasta la estatua del presidente más popular del mundo que hoy vive en Palenque, fue derribada, destruida y decapitada (irónicamente como la de Calderón) en 2022 por vandalismo ciudadano, 72 horas después de inaugurada en Atlacomulco, Estado de México.
Pero hay de estatuas a estatuas. Sobre la de Calderón Sheinbaum condenó la agresión y manifestó desacuerdo con la violencia, aunque no cuestionó el que no se hubiera restaurado, pero en julio de 2025, ante el retiro, por presión ciudadana, de una estatua de Fidel Castro y el Che Guevara, en la alcaldía Cuauhtemoc de la Ciudad de México, sí defendió su conservación y preguntó: ¿por qué no nos la entrega y la ponemos en otro lado? (La Jefa de Gobierno ya busca en dónde colocarla).
Evidentemente no es lo mismo la derecha que la izquierda, ni lo nacional que lo extranjero.