La familia osasunista se ha despertado este martes con una de esas noticias tristes e inesperadas que conmocionan a la memoria colectiva del club navarro. A través de sus canales oficiales de comunicación, el Club Atlético Osasuna confirmó el fallecimiento de su exfutbolista Jacek Ziober a los 60 años de edad, una figura sumamente querida que defendió la elástica rojilla entre 1993 y 1996. La entidad pamplonica quiso trasladar de inmediato su más sentido pésame a todos sus familiares, seres queridos y antiguos compañeros de vestuario en estos momentos de profundo pesar.
La llegada de Ziober a la capital foral en el verano de 1993 causó un impacto fulgurante tanto en lo estrictamente deportivo como en el plano visual. Procedente del Montpellier de la Ligue 1 francesa y con el cartel de internacional absoluto con la selección de Polonia, el atacante no tardó en ganarse la simpatía de la grada de El Sadar. Su inconfundible estampa sobre el terreno de juego, caracterizada por una frondosa melena al viento y un poblado bigote de la vieja escuela, le otorgó una personalidad arrolladora que encajó a la perfección con la idiosincrasia del fútbol navarro.
En su primera campaña como rojillo, el extremo polaco firmó un rendimiento individual descollante al anotar 10 dianas en la máxima categoría del fútbol español. Aquella notable cifra realizadora le encumbró como el máximo artillero del equipo en la temporada 1993-94, exhibiendo un despliegue ofensivo que deslumbró a la afición. Sin embargo, su acierto de cara al marco contrario no bastó para impedir el doloroso descenso de Osasuna a Segunda División en un año aciago en lo colectivo.
Pese a perder la categoría de oro, Ziober demostró una lealtad encomiable al continuar enrolado en el proyecto deportivo en la división de plata. Durante el ejercicio 1994-95, el delantero disputó un total de 24 encuentros oficiales y sumó cuatro tantos a su casillero, consolidándose como uno de los líderes espirituales de una plantilla que intentaba recomponerse del golpe anímico. Su compromiso con el escudo y su entrega incansable en cada acción le permitieron afianzar un vínculo indestructible con los seguidores rojillos.
El último año del atacante polaco en Pamplona, correspondiente a la temporada 1995-96, resultó especialmente amargo debido a los continuos problemas físicos. Una sucesión de dolencias musculares y articulares le impidió disfrutar de regularidad sobre el verde, viéndose relegado a disputar únicamente siete partidos oficiales antes de despedirse de la capital navarra. Aquel contratiempo frenó en seco una trayectoria que, no obstante, ya había dejado una marca imborrable en el corazón de El Sadar.
Un talento zurdo inolvidable y el adiós de una leyenda de El Sadar
Sobre el césped, Jacek Ziober destacaba por ser un futbolista sumamente comprometido con el trabajo colectivo y con un talento técnico poco común en la época. Aunque su perfil natural era el de un jugador zurdo dotado de un golpeo sutil, no resultaba nada extraño verle definir o filtrar pases milimétricos utilizando su pierna derecha con idéntica soltura. Su capacidad para desbordar por ambos costados y su lectura del juego en el último tercio de campo generaban constantes situaciones de peligro para las defensas contrarias.
Tras poner fin a su periplo en Osasuna en 1996, el delantero decidió regresar a su país natal para enrolarse en las filas del Amica Wronki de la liga polaca. Poco después emprendió una última aventura internacional al cruzar el Atlántico para sumarse al Tampa Bay Mutiny en los primeros años de vida de la Major League Soccer estadounidense. Finalmente, en 1998 decidió colgar definitivamente las botas, poniendo el broche a una dilatada carrera profesional que le llevó a ser 46 veces internacional con el combinado polaco.
La noticia de su fallecimiento ha desatado una oleada de mensajes de cariño y nostalgia entre veteranos, peñistas y aficionados del conjunto rojillo en las redes sociales. Para varias generaciones que poblaron las gradas de El Sadar en los años noventa, Ziober encarnaba la esencia de aquel fútbol romántico, genuino y pasional, donde los futbolistas forjaban una comunión indestructible con la grada a base de sacrificio y cercanía humana.
La triste marcha del exdelantero coincide además con una semana de relativa calma competitiva para el actual plantel de Osasuna debido al parón liguero. Los futbolistas dirigidos por el cuerpo técnico descansan antes de encarar la exigente visita al feudo del Real Betis, mientras la directiva encabezada por Luis Sabalza sigue lidiando con el debate institucional por los horarios de los compromisos de LaLiga.
Pamplona despide hoy a uno de sus foráneos más carismáticos de las últimas décadas. Con su melena rebelde, su mítico bigote y su incansable zurda como estandarte del recuerdo, Jacek Ziober pasa a formar parte del olimpo de figuras rojillas cuya entrega y honradez deportiva permanecerán vivas para siempre en la memoria de Osasuna. @mundiario