
Aunque aparentemente ha pasado desapercibido, el capítulo laboral del T-MEC y su próxima revisión podría ser otro dolor de muelas para el gobierno de Claudia Sheinbaum.
El informe más reciente (marzo de este año) de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), el gobierno trumpista envía una señal dura de lo que podría ser la negociación en este rubro.
El informe hace observaciones específicas sobre la libertad de asociación, negociación colectiva, aplicación de la ley laboral y trabajo forzoso.
El USTR establece que a Estados Unidos le preocupa la protección efectiva de la libertad de asociación y del derecho de negociación colectiva.
Segundo, que también le preocupa la aplicación de la legislación laboral.
Tercero, que México no está aplicando eficazmente la medida que adoptó en febrero de 2023 para impedir la importación de bienes hechos con trabajo forzoso.
Cuarto, que esa debilidad regulatoria puede abaratar artificialmente costos laborales y dar una ventaja desleal a ciertos bienes y servicios mexicanos en el comercio.
Eso es importante porque el USTR ya no trata el tema sólo como agenda de derechos laborales del T-MEC, sino como una barrera no arancelaria con efecto competitivo y comercial.
No es un asunto menor, sobre todo porque las filiales de las multinacionales estadounidenses establecidas en el país tienen contratos colectivos con sindicatos cuyos líderes no parecen ser el mejor ejemplo para descalificar el informe de la USTR.
Ahí está el caso de Alejandro Martínez Araiza del Sindicato Nacional de Alimentos y del Comercio (SNAC), que se precian de ser interlocutores con el gobierno de Trump, pero que, hasta donde sabemos no aparece en el grupo compacto del cetemista Tereso Medina.
Las empresas multinacionales cuyos contratos colectivos detenta el SNAC, ya levantaron la ceja ante el reporte del USTR, porque la dirigencia de este sindicato tiene faltas serias en rendición de cuentas de sus ingresos, democracia sindical, persecución a trabajadores que no son afines y procesos amañados en la elección de delegados y comité ejecutivo.
¿Cuántos como ese perviven en la época de la 4T?
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A finales de octubre y mediados de noviembre pasados tuvimos una prueba de lo que pueden hacer los transportistas y los productores del campo cuando se unifican para cerrar las principales carreteras del país.
Bueno, pues esa película la volveremos a ver a partir de hoy.
Los transportistas piden seguridad, que se les condone el IEPS al precio del diésel, que se acaben los retenes en donde las autoridades los extorsionan.
Los productores del campo piden que les paguen adeudos que arrastran desde 2023, sacar de la renegociación del T-MEC a los granos básicos, incluir al sorgo como grano producto básico y se cree una banca para el desarrollo del campo.
Difícil que eso se atienda, por lo que hoy a partir de las seis de la mañana el comercio y el transporte en las principales rutas del país estarán paralizados.
Ojo.
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Aunque tradicionalmente los ojos del país se concentraron en la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, también en otras alcaldías tienen sus propias representaciones.
La que más cerca le compite a la de Iztapalapa (por el número de visitantes) es sin duda la de Cuajimalpa que resultó con saldo blanco durante las celebraciones gracias a un operativo de seguridad reforzado en accesos, zonas de alta afluencia y puntos estratégicos del territorio.
Buen punto para el alcalde Carlos Orvañanos pues la organización de los eventos permitió transitar sin incidentes mayores todas las actividades alusivas a la Semana Mayor a pesar de los más de 5 millones de visitantes que registró la alcaldía.
@adriantrejo