
Silvia América López Escoffié (*) La tecnología y los cambios sociales no piden permiso: simplemente ocurren. Transforman la manera en que nos movemos, trabajamos y vivimos. Sin embargo, las reglamentaciones —que deberían acompañar estos cambios— suelen llegar tarde. Y cuando eso pasa, la consecuencia no es menor: Se rompe la armonía de la vida cotidiana. […]