La noche del miércoles 25 de marzo comenzó con aparente normalidad en una vivienda del bloque 500 de la calle Franklin en Anthony, Texas. Andrew Martínez, de 30 años, se había despertado alrededor de las 9 de la noche y su madre lo notó algo ansioso.
Dos horas más tarde, lo vio caminar de un lado al otro entre el garaje y la casa. Lo que ocurrió después lo describe el documento judicial en términos que no dejan lugar a ambigüedades: un ataque con arma blanca que dejó a un hombre de 43 años hospitalizado con daños en múltiples órganos y a un hombre de 75 con heridas en la cabeza y el brazo.
Todo comenzó en el garaje. El hombre de 75 años escuchó ruido y pensó que Martínez y su compañero de 43 años, quien llevaba aproximadamente un mes viviendo en la misma casa, estaban simplemente jugando de manos.
Fue entonces cuando escuchó el grito que despejó toda duda: “¡Me está apuñalando!”
Cuando el adulto mayor alcanzó la calle, ya era demasiado tarde para evitar lo peor. Según el documento judicial, el hombre de 43 años salió corriendo del garaje con la espalda “tallada”, como describió la madre de Martínez, con cinco o seis heridas de puñalada que sangraban de forma excesiva e incontrolable. Martínez lo perseguía de cerca con una vara extensible en la mano derecha.
Intento de escape y persecución
La madre de Martínez fue testigo de cómo su hijo alcanzó al hombre de 43 años en la acera y lo tomó del cuello en una llave de estrangulamiento. La víctima logró doblarle los dedos hacia atrás y zafarse del agarre. Fue entonces cuando el hombre de 75 años, que según los documentos tiene dificultades para desplazarse, intentó intervenir con un tubo negro para que Martínez abandonara la propiedad.
El intento de defensa resultó contraproducente. Martínez y el hombre comenzaron a golpearse mutuamente hasta que el primero le asestó un golpe en la cabeza con la vara, causándole una herida abierta. Cuando el hombre cayó al suelo y logró levantarse, Martínez volvió a golpearlo. El hombre intentó defenderse y recibió un golpe en el brazo derecho que le causó un moretón y posible daño óseo. Al caer por segunda vez, Martínez tomó el tubo del suelo y lo golpeó una tercera vez antes de huir de la escena.
Los agentes de la Oficina del Sheriff del Condado de El Paso (EPCSO) llegaron al lugar tras recibir el reporte de dos hombres con múltiples heridas de arma blanca. Mientras atendían a las víctimas hasta la llegada de los servicios de emergencia, comenzaron a buscar al sospechoso. No tuvieron que esperar mucho.
El regreso
Varios minutos después, Andrew Martínez regresó por su propia voluntad a la escena, con la misma ropa que llevaba puesta y cubierta de sangre. Al ser arrestado, los agentes encontraron en su poder cuatro cuchillos, dos de los cuales aún tenían sangre, además de la vara extensible. Sangre fue localizada también en sus botas y en su mejilla derecha.
Al ser interrogado, Martínez dijo que no sabía qué había ocurrido y que simplemente había regresado a su casa.
La madre del sospechoso le dijo a los investigadores que su hijo llevaba tiempo con “un estado mental en deterioro”. El hombre de 43 años, por su parte, informó a las autoridades que Martínez lo había amenazado de muerte antes del ataque, diciéndole que lo iba a matar.
Ambas víctimas fueron trasladadas al campus Transmountain del Hospitals of Providence. El hombre de 43 años se encuentra actualmente hospitalizado con daños en múltiples órganos como consecuencia del ataque. Las heridas en los brazos del hombre de 75 años fueron descritas en el documento judicial como “consistentes con heridas defensivas”.
Martínez fue arrestado por dos cargos de agresión agravada contra un familiar con arma mortal y fue ingresado en el Centro de Detención del Condado de El Paso sin derecho a fianza. El hombre de 43 años presentó cargos penales de agresión agravada contra un miembro del hogar con arma, causando lesiones corporales graves, en nombre del estado de Texas.