Maskota entra en una nueva era con una renovación de su negocio , después de declararse en bancarrota en 2023 . La cadena especializada, de la mano de una nueva administración, entra de lleno a la competencia en un mercado que superará los 8,400 millones de dólares hacia 2034 . Los cambios en la tienda , frente a la operación previa a la declaración de quiebra, son notables en el piso de ventas de la unidad ubicada dentro del centro comercial Plaza Tepeyac , en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde es evidente un mayor surtido de mercancías en los estantes y en los que ya no hay animales en venta, de ninguna especie.
La iluminación y los estantes color morado resaltan al entrar a la pequeña unidad, que es atendida por dos personas. El dependiente que se encuentra en el mostrador cuenta que, desde hace cerca de dos años, la cadena tiene una nueva administración, que de acuerdo con el ticket de compra es una compañía con sede en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. La cuenta de Instagram de la nueva Maskota comparte contenido desde julio de 2022, un año antes de la declaración de quiebra, mientras que en TikTok el contenido comenzó en 2025. En ambas cuentas, los videos de perritos en adopción en los espacios donde antes había cachorros en venta son de los más compartidos. Esta unidad en particular era parte de los puntos de venta de la cadena antes de la crisis del concurso mercantil. En los últimos años pasó de tener una sola persona en mostrador, a contar con productos en oferta y con inventarios reducidos, a ampliar su oferta de alimentos, accesorios, ropa, suplementos y camas, entre otros productos, con una entrada constante de compradores. La tienda especializada en productos para animales de compañía tiene su ecommerce disponible en DiDi Food para pedir alimento, snacks, juguetes y accesorios directamente a domicilio, servicio que está disponible de acuerdo con las zonas cercanas a la tienda. El posicionamiento en la zona se vuelve parte de la estrategia. Además del programa de lealtad gratuito, a través del cual los compradores suman puntos y acceden a descuentos, lo que se convierte en un punto de fidelización, las entregas a domicilio en la zona cercana sin un tope mínimo de compra son otro catalizador de las ventas en tienda.
Maskota no es para nada una novata en el mercado de las tiendas especializadas para mascotas; de hecho, es una de las marcas que desde hace décadas tiene presencia en el país. De acuerdo con la información de su página web, cuenta con 10 sucursales. El reto es posicionarse en un mercado que ha evolucionado hacia modelos más especializados, con mayor enfoque en servicios y experiencia para el consumidor, para ganar participación en un sector en desarrollo que alcanzará un valor de 8,492.3 millones de dólares para 2034, desde los 5,661.9 millones en 2025, de acuerdo con IMARC Group. Ángel Méndez, consultor de negocios y académico de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), comenta que la empresa debe adaptarse al nuevo mercado, con el acierto de enfatizar en su comunicación en que ya no comercializan animales, por el contrario, promueven la adopción de la mano de asociaciones animalistas, dado que en el pasado fue una de las características de la tienda con más críticas entre los consumidores. Para el especialista, además de que optar por ya no comercializar perros, gatos y otras especies ayuda a la reputación de marca, la cadena puede optimizar el espacio en piso de ventas en las tiendas en las que existían los tipos corrales en los que era posible que las personas convivieran con los cachorros en venta. “Es un buen momento porque las tendencias apuntan a que las familias prefieren tener una mascota en lugar de hijos prácticamente y le están apostando a esa tendencia. El reto es la aceptación a los consumidores más jóvenes de una marca que durante mucho tiempo se mantuvo como líder en el mercado y era una tienda de referencia”, dice.
La quiebra de Maskota Maskota dejó atrás el capítulo de la bancarrota, derivado de un proceso de entrada a concurso mercantil en el que la administración anterior no logró un acuerdo con sus acreedores, es decir, aquellos proveedores con quienes la empresa mantenía deudas. La cadena fue declarada en quiebra el 26 de julio de 2023 por parte del Juzgado Segundo de Distrito en materia de Concursos Mercantiles, por no entregar en tiempo la propuesta de convenio concursal para que fuera evaluada y, en su caso, aceptada o declinada por los acreedores para saldar adeudos que rondaban los 110 millones de pesos. Entrar en quiebra implicaba para la empresa que sus bienes fueran vendidos para pagar los adeudos a los acreedores, aunque se desconoce qué ocurrió tras la declaratoria de bancarrota. Maskota hizo una solicitud para entrar a concurso mercantil el 22 de 2022, la cual fue aceptada el 6 de abril, por lo que tuvo que presentar un plan de reestructuración financiera que debía ser aceptado por los acreedores. Los problemas financieros de Maskota se hicieron públicos desde 2019, cuando se registraron denuncias sobre la falta de pagos por parte de la compañía, que se agravaron con la pandemia, etapa en la que las tiendas permanecieron cerradas por las restricciones de movilidad para evitar los contagios de covid. Ángel Méndez opina que la nueva administración de la marca puede aprovechar, por un lado, el posicionamiento de marca reforzado con estas campañas de comunicación para difundir la nueva imagen y cambios operativos, en tanto, los más consumidores más jóvenes es posible que desconozcan el pasado de la cadena. “Pueden ser o no una marca muy diferente, tal vez tiene la experiencia de manejo de personal y la gestión de tiendas físicas enfocadas a mascotas, pero tendríamos que esperar a ver la reacción del mercado ante las estrategias de diferenciación en el mercado”, refiere. ]]>