Las últimas señales demoscópicas consolidan un cambio de tendencia en la política española. El barómetro de abril de El País y la Cadena SER, elaborado por 40dB., confirma la recuperación del bipartidismo tras las elecciones autonómicas en Castilla y León: tanto el PP como el PSOE mejoran sus expectativas de voto en casi un punto respecto al mes anterior, mientras Vox frena su crecimiento y la izquierda alternativa continúa en mínimos.
El sondeo se ha realizado en un momento marcado por la guerra en Irán, ampliamente rechazada por la ciudadanía española, lo que ha podido influir en la evolución de las preferencias electorales. En este escenario, el PSOE parece capitalizar la posición contraria al conflicto defendida por Pedro Sánchez frente a líderes internacionales como Donald Trump o Benjamin Netanyahu.
Este posicionamiento se traduce en una mejora de la fidelidad de voto socialista y en una significativa transferencia desde su espacio político más cercano. En apenas dos meses, el trasvase de votantes desde Sumar hacia el PSOE ha pasado de menos del 6% a cerca del 16%, mientras que las fugas en sentido contrario se reducen a la mitad.
Vox frena su ascenso y el PP recupera terreno
En paralelo, Vox interrumpe la tendencia ascendente que venía registrando desde finales del verano y sufre un ligero retroceso. El partido liderado por Santiago Abascal ya había mostrado síntomas de desaceleración en Castilla y León, donde no logró cumplir expectativas ni disputar espacio al PP.
El principal beneficiado de este freno es el Partido Popular, encabezado por Alberto Núñez Feijóo, que logra contener la fuga de votos hacia Vox. Si en febrero los populares cedían más del 15% de su electorado a la formación ultraconservadora, ahora esa cifra baja al 12,8%. Este ajuste permite al PP revertir la tendencia descendente de comienzos de año y situarse como la fuerza más competitiva del bloque de derechas.
La izquierda alternativa, en mínimos históricos
En el espacio a la izquierda del PSOE, la situación permanece prácticamente inalterada. Sumar logra estabilizarse en torno al 5,8%, compensando parcialmente la pérdida de apoyos hacia los socialistas con una menor fuga hacia Podemos. Por su parte, la formación que lidera Ione Belarra cae hasta el 2,8%, cerca de sus niveles más bajos en los últimos dos años.
En conjunto, ambas fuerzas sumarían un 8,5% de intención de voto, casi cuatro puntos menos que en las elecciones generales de 2023, cuando concurrieron de forma conjunta. Este debilitamiento se produce además en vísperas de nuevas citas electorales, como las autonómicas andaluzas previstas para el 17 de mayo.
Un equilibrio de bloques que apenas se mueve
Pese a los ajustes internos, la correlación entre bloques se mantiene estable. La suma de PP y Vox —junto a los apoyos residuales de Se Acabó La Fiesta— supera el 50% de intención de voto, lo que otorgaría a la derecha una ventaja clara en caso de elecciones.
La distancia entre PP y PSOE se amplía hasta los dos puntos y medio, un punto más que en las generales de 2023. Sin embargo, ambos partidos siguen por debajo de los resultados obtenidos entonces en las urnas, mientras Vox mantendría un crecimiento acumulado cercano a los seis puntos respecto a aquella cita electoral.
El barómetro refleja, en definitiva, un sistema político que vuelve a concentrarse en torno a los grandes partidos, pero condicionado por factores externos como la guerra en Irán y sus efectos económicos. La evolución del conflicto y su impacto en la opinión pública podrían seguir modulando las expectativas electorales en los próximos meses, en un contexto de alta volatilidad y con el calendario autonómico como próximo test político. @mundiario