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Mundiario 10 Oct, 2026 04:36 (6 min de lectura)
Observatorio Neutral

Más Madrid mueve ficha y pone a Colau al frente de su apuesta para el 29-N

Más Madrid mueve ficha y pone a Colau al frente de su apuesta para el 29-N

La carrera por construir el Frente Amplio de la izquierda alternativa ha dado un giro inesperado. Más Madrid ha propuesto que Ada Colau sea la candidata a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre y que, además, encabece la lista de la coalición por Barcelona.

La decisión supone un cambio significativo en las negociaciones que mantienen las distintas formaciones progresistas para concurrir juntas a los comicios. Durante los últimos días, el nombre de Mónica García, ministra de Sanidad y dirigente de Más Madrid, había ganado peso como una de las posibles candidatas para liderar el proyecto estatal.

Sin embargo, la formación madrileña ha optado ahora por una fórmula diferente: que Colau asuma el liderazgo general mientras Más Madrid mantiene el control de la candidatura en su propio territorio. García encabezaría la papeleta por Madrid junto a Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño, según ha confirmado la organización.

El movimiento de Más Madrid responde a una idea que la formación lleva defendiendo durante las negociaciones: el Frente Amplio debe construirse desde los territorios y no como un proyecto dirigido exclusivamente desde la capital.

La propuesta de situar a Colau al frente de la candidatura estatal permite precisamente trasladar el principal foco político de Madrid a Barcelona. La exalcaldesa tiene una larga trayectoria vinculada a la izquierda municipalista y al debate sobre la vivienda, una cuestión que se ha convertido en uno de los ejes centrales de la precampaña.

Más Madrid justifica su posición en los principios de territorialidad, generosidad y funcionamiento confederal. La formación sostiene que las organizaciones con un fuerte arraigo territorial deben conservar protagonismo en sus respectivas circunscripciones y que la unidad estatal debe construirse a partir de esa diversidad.

La fórmula tiene además una lectura estratégica: en lugar de buscar una única figura que concentre todo el poder electoral, la izquierda alternativa intenta presentar una candidatura con diferentes caras reconocibles en cada territorio.

Colau todavía no ha aceptado ser candidata

La propuesta de Más Madrid no significa, por ahora, que Colau vaya a ser oficialmente la candidata. La exalcaldesa todavía no se ha pronunciado sobre este nuevo ofrecimiento y las negociaciones continúan abiertas.

Su posición en los últimos días ha sido precisamente la de rebajar la importancia de los nombres propios. Colau ha insistido en que el proyecto no debería girar alrededor de una persona y ha defendido una candidatura capaz de integrar al mayor número posible de organizaciones progresistas.

También ha reclamado que las conversaciones se desarrollen con discreción y ha pedido evitar los enfrentamientos internos que han debilitado a la izquierda alternativa en anteriores procesos electorales.

La paradoja es que ahora su propio nombre se encuentra en el centro de la negociación. El hecho de que Más Madrid la proponga formalmente como aspirante a La Moncloa eleva considerablemente las posibilidades de que termine teniendo un papel protagonista en las generales.

Mónica García se queda con Madrid

El movimiento también redefine el papel de García. La ministra había aparecido durante los últimos días como una de las principales opciones para liderar el Frente Amplio, pero la propuesta anunciada ahora por su propia formación plantea otro reparto.

García encabezaría la candidatura por Madrid, acompañada por otros referentes de Más Madrid. De esta manera, la organización conserva el protagonismo en la circunscripción donde tiene su principal implantación electoral, mientras cede a una dirigente vinculada a Cataluña el liderazgo de la candidatura estatal.

No es un detalle menor. Más Madrid ya había reclamado que la lista madrileña estuviera liderada y compuesta por representantes de su propia organización, siguiendo el mismo criterio territorial que ahora aplica al conjunto del proyecto.

El mensaje que pretende lanzar la formación es claro: una alianza estatal no implica que todas las organizaciones tengan que renunciar a su identidad ni que una única estructura decida las candidaturas de todos los territorios.

El gran reto: sumar a Podemos

El problema que todavía debe resolver el Frente Amplio es mucho mayor que la elección de su cabeza de cartel. Las distintas organizaciones tienen que cerrar un acuerdo que permita integrar a Podemos y a otras fuerzas territoriales.

El espacio impulsado por Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns busca ampliar la alianza a formaciones como Podemos, Compromís, Més, Chunta Aragonesista y Equo. Pero existen diferencias sobre cómo organizar la candidatura y, especialmente, sobre el método para elegir a sus representantes.

Podemos ha planteado la celebración de primarias conjuntas y ha situado a Irene Montero como una de sus principales referencias. Desde el entorno de Colau, en cambio, se ha defendido la necesidad de estudiar todas las fórmulas que permitan incorporar a las distintas sensibilidades de la izquierda.

El tiempo juega en contra. Con las elecciones generales fijadas para el 29 de noviembre, las formaciones disponen de un margen cada vez más reducido para cerrar pactos, repartir puestos y presentar una candidatura común.

Una candidatura coral para evitar otro liderazgo único

El escenario que se abre con la propuesta de Más Madrid apunta hacia una estrategia diferente a la que protagonizó Yolanda Díaz en las anteriores generales. En lugar de concentrar el proyecto alrededor de una única dirigente, el Frente Amplio estudia una estructura con diferentes liderazgos territoriales.

Colau podría ser la referencia estatal; García tendría un papel central en Madrid; y otras organizaciones conservarían protagonismo en sus respectivos territorios.

Esta fórmula pretende convertir la diversidad interna en una fortaleza electoral. El riesgo, sin embargo, es que la multiplicación de liderazgos termine transmitiendo una imagen de falta de unidad si las negociaciones no consiguen cerrarse con rapidez.

Por ahora, el nombre que ha dado un paso adelante es el de Ada Colau. Más Madrid ha decidido que la exalcaldesa de Barcelona puede ser la figura capaz de representar al Frente Amplio ante toda España, mientras reserva para Mónica García y sus dirigentes el liderazgo de la candidatura madrileña.

La última palabra, sin embargo, todavía no está dicha. Colau debe decidir si acepta el reto y el resto de partidos tendrá que validar una fórmula que pretende resolver, al mismo tiempo, dos problemas de la izquierda alternativa: encontrar una cabeza de cartel reconocible y evitar que el nuevo proyecto vuelva a quedar atrapado en una batalla por el liderazgo. @mundiario