Ben Affleck asegura que Hollywood ya no fabrica estrellas como lo hacía hace treinta años. En una extensa entrevista con Variety, el actor y director de 54 años repasa el estado de la industria, el negocio que dirige junto a Matt Damon y el eterno debate sobre las películas de superhéroes.
Según Affleck, el cine nunca volverá a ser lo que fue cuando era la única forma de ver una película. En los años ochenta, noventa y principios de los 2000, los estudios invertían grandes sumas en promocionar a sus actores, y eso permitía convertir a ciertos intérpretes en figuras conocidas por todo el país. Hoy existen nombres como Tom Holland, Jacob Elordi o Zendaya, pero muchos menos rostros que el público entero reconozca.
A esa transformación se suma la presión de las redes sociales. El actor cuenta que los jóvenes con los que trabaja sienten la obligación de acumular seguidores, porque los directores de casting los consultan como un indicador clave. Él mismo admite que sería un pésimo influencer y defiende que un intérprete debe conservar cierto misterio ante el público.
Un modelo para repartir las ganancias
Buena parte de la conversación gira en torno a Artists Equity, la productora que fundó en 2022 con Damon y Gerry Cardinale. La compañía comparte los ingresos por streaming con guionistas, directores, actores y productores, además de pagar los honorarios tradicionales, y ha pactado con Netflix bonificaciones por rendimiento para todo el equipo de cada película. También acaba de lanzar un fondo de cine independiente pensado para los cineastas de la nueva generación.
Affleck explica que la idea es tratar al talento como si fuera un inversor y no como un simple coste. El sistema arrancó con Air y continuó con El botín, el reencuentro de ambos amigos en pantalla. Ahora llega Animales, el thriller de secuestros que dirige y protagoniza junto a Kerry Washington, Steven Yeun y Gillian Anderson, que se estrena en Netflix el 9 de octubre.
El dilema de los superhéroes
El intérprete también mira atrás a su etapa como Batman. Asegura que disfrutó mucho rodando Batman v Superman, pero reconoce que Liga de la Justicia tuvo demasiados problemas y no fue tan divertida. A su juicio, la película resultó quizá demasiado oscura y alejó a parte del público más joven.
Para Affleck, los personajes de DC arrastran una tensión constante entre la versión para adultos, heredera de Frank Miller, y una propuesta abierta a toda la familia. En cambio, se deshace en elogios hacia Kevin Feige, el responsable de Marvel, al que considera el único productor capaz de anticipar lo que quiere el público y acertar.
La entrevista deja además un tono muy personal. Affleck habla de la muerte de sus padres este año, de la custodia compartida de sus hijos y de su deseo de seguir trabajando en Los Ángeles, donde asegura que están los mejores equipos técnicos del mundo. Incluso aclara una vieja duda sobre Perdida: no usó ninguna prótesis en la escena de la ducha, y solo recurrió a una nariz postiza en Hollywoodland.