nullCheko Grajeda
@chekograjeda
Hay fantasmas que aparecen cuando menos los necesitas. Y Atlante, para Querétaro, es uno de ellos. No importa cuánto tiempo haya pasado. Ahí están los números: apenas dos victorias de Gallos en 18 enfrentamientos de Primera División. Finales perdidas, visitas incómodas, partidos que se escaparon y una historia que casi siempre terminó sonriendo del lado azulgrana.
Pero los fantasmas sólo asustan si uno decide creer en ellos. Este sábado no juega el Querétaro de 1977, ni el de 2014, ni ninguno de los equipos que cargaron con esa estadística. Juega este Gallos: cuarto de la tabla, con 17 puntos, un partido pendiente y cuatro jornadas sin perder. Y ahí está el verdadero reto. Porque este equipo ya demostró que puede competir fuera de casa. Dejó de parecer sorpresa. Ahora le toca demostrar que El Corregidora también puede ser territorio incómodo.
Y también entender algo: cuando estás arriba, ya no alcanza con competir dignamente. Hay partidos que, por momento, rival y aspiraciones, simplemente se tienen que ganar. Atlante viene de meterle cuatro a Monterrey y llegará creyendo que puede volver a incomodar. Perfecto. Mejor así. Si Querétaro quiere que este torneo deje de ser una racha y se convierta en algo serio, tiene que empezar a ganar estos partidos. Sin excusas, sin complejos y sin mirar el retrovisor. Los fantasmas existen. Pero también se espantan. Y quizá haya llegado el momento de que Atlante deje de ser uno de ellos. ¡Dale Gallos!