Escalada
“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”. Martin Luther King Jr.
La especie humana no entiende de sus errores. No tiene límites y no aprende. El punto máximo de tensión de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que no lleva más de 40 días, llegó con la amenaza de desaparecer de la faz de la tierra a esa nación que tiene el control del estrecho de Ormuz, punto estratégico para el suministro mundial de petróleo.
La amenaza reciente del presidente de Estados Unidos es que este 7 de abril podría ordenar un ataque para exterminar Irán. De forma textual expresó: “Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás”. El hecho que rogamos no suceda, podría ser considerado el peor acto de lesa humanidad en la historia.
En contexto: Irán tiene una población superior a los 90 millones de personas. Se estima que durante la Segunda Guerra Mundial entre 70 y 85 millones de personas murieron (1939-1945); de esa cifra unos 50 millones fueron civiles y entre 20 y 25 millones militares.
¿Solo es un intento de amague?, ¿es exagerada la preocupación?: no, porque el hecho existe ya en la mente del líder de uno de los países más poderosos del mundo, que parece no tener freno.
Estados Unidos ha tenido dos pretextos históricos para declarar la guerra a países de África u Oriente Medio: la supuesta fabricación de armas de destrucción masiva o nucleares, como en 2003 contra Saddam Hussein en Irak, o autoproclamándose salvadores del mundo, contra líderes como Muamar Gadafi de Libia, a finales del siglo XX.
Antes, entre 1955 y 1975, Estados Unidos sostuvo una guerra contra Vietnam, con el objetivo de evitar que se expandiera el comunismo en esa región, batalla que confrontó —de forma indirecta— a Estados Unidos contra China y Rusia; guerra que ganó Vietnam del Norte.
En el segundo mandato del presidente Trump, las acciones intervencionistas han sido un sello: la captura en su territorio del presidente Nicolás Maduro, con una explícita referencia a la disposición del petróleo de ese país latinoamericano, o la intención de apropiarse de Groenlandia son dos ejemplos puntuales.
Hasta el momento, potencias como China y Rusia han condenado en el discurso la ofensiva de Estados Unidos, pero se han mantenido al margen de tomar alguna acción. Expertos explican esa pasividad como un acuerdo no escrito del cambio de orden mundial, donde China, Rusia y Estados Unidos pretenden expandir sus dominios.
El gigante asiático con Taiwán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán; Rusia reclamando Ucrania y fortalecer su dominio en la región; y Estados Unidos quiere materializar la frase de campaña del republicano: Make America Great Again (MAGA) (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande), apropiándose del control de territorios o naciones enteras para los fines que más le convengan.
Un trabuco que mantiene latente la amenaza de una tercera guerra mundial, a expensas del humor de una persona.
La entrada Columna descomplicado/Jorge Robledo aparece primero en Noticias Estado de México.