OAXACA, Oax., 7 de abril de 2026.- ¿Todos los lugares de Oaxaca han sido fotografiados? ¿Todas las historias por contar en este estado han sido contadas? Seguramente no. Probablemente no. Si acotamos la pregunta a las historias de la “realidad”, a las vidas de los habitantes de este territorio, la duda persiste: ¿todo lo que ha sucedido ha sido contado? Saberlo es imposible. Lo que sí podemos afirmar es que existe un ejército de documentadores, de captores de instantes, de narradores de la luz que dan doble vida a un momento: cuando lo registran por primera vez y cuando, tras resguardarlo como un patrimonio personal compartido, lo convocan de nuevo para el recuento. Así, transfigurado en latencia, ese instante sigue trazando el curso de la vida.
El binomio pasado-presente se articula en estas latencias. Imágenes de un tiempo pasado que no se agota y por tanto siguen presentes se encuentran en la exposición Hacer memoria, en la que el Centro de las Artes de San Agustín reúne el trabajo captado por 30 fotógrafos durante tres décadas. El doble momento —en el que fueron captadas y en el que se vuelven a mostrar, cinco, diez, quince, veinte años después— es una conexión a partir de la cual surgen preguntas para ambos tiempos. ¿Qué ocurrió cuando esas imágenes fueron tomadas y qué ocurre ahora? Las latencias se forman en esa vinculación y se posicionan como cuestionamientos. Frente a los sucesos, muchos de ellos trágicos, inesperados, que exhiben la vulnerabilidad social creada y permitida, una de las primeras preguntas es: ¿esto puede volver a ocurrir? Puede volver a ocurrir un deslave en la Sierra Mixe como el que desapareció a 11 personas en Tlahuitoltepec en 2010. ¿Se han realizado las acciones necesarias para evitar que Rojas de Cuauhtémoc vuelva a inundarse por el desbordamiento de un río como ocurrió en 2011?
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