Ada Colau ha despejado este jueves la incógnita sobre su futuro inmediato y ha puesto una condición al liderazgo que le propone Más Madrid para el Frente Amplio, que la candidatura a las elecciones del 29-N sea realmente más amplia que las experiencias electorales anteriores. La exalcaldesa de Barcelona está dispuesta a encabezar el proyecto de unidad de la izquierda alternativa, pero no quiere convertirse en la figura de una coalición limitada a las fuerzas que tienen presencia en el Gobierno de Pedro Sánchez.
“Si estamos todas, yo también estaré”, ha afirmado en TVE. Colau ha citado expresamente a Podemos, Compromís, Chunta Aragonesista y Més entre las fuerzas que, a su juicio, deberían formar parte del acuerdo. Su posición supone un respaldo a la construcción de una única candidatura a la izquierda del PSOE, pero también reclama que el proyecto consiga incorporar a formaciones que todavía permanecen fuera de la negociación.
“Para repetir experiencias anteriores, yo no soy necesaria”, sentenció la otrora líder de los Comuns. Colau se presenta así como una posible figura de consenso, pero evita aceptar un papel meramente instrumental, y asume que su incorporación sirva para ampliar el espacio, no para reproducir la división que marcó la relación entre Sumar y Podemos tras las últimas elecciones generales.
La entrada de Podemos constituye uno de los principales obstáculos de las negociaciones. La formación de la exministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, mantiene su propia estrategia y ha reclamado primarias conjuntas para decidir la candidatura y los puestos de salida. En ese escenario, la incorporación de la candidata proclamada por los morados, la exministra de Iguadad Irene Montero y el peso electoral que Podemos aspira a conservar condicionan tanto el liderazgo nacional como la confección de las listas territoriales.
Una candidatura pendiente de Podemos
Colau considera, sin embargo, que el acuerdo es posible. En una entrevista posterior en la SER ha defendido que existe margen para alcanzar un entendimiento y ha advertido de que una eventual fragmentación tendría un coste para las organizaciones que optasen por concurrir por separado. “Si algún partido decide ir por libre, la ciudadanía no lo entendería y le penalizaría mucho”, ha señalado.
Su planteamiento coincide con la defensa de una “única papeleta” a la izquierda de los socialistas. Colau ha pedido “generosidad” y “valentía” a los partidos implicados y ha insistido en que el objetivo debería ser construir un proyecto político estable, y no únicamente una fórmula electoral para el 29-N. Bajo ese supuesto han estado trabajando todos estos meses Movimiento Sumar (MS), Izquierda Unida (IU), Más Madrid y los Comuns, hasta que el adelanto electoral aupado por el naufragio de los decretos de vivienda del Gobierno pilló al espacio progresista con el pie cambiado.
La dificultad reside ahora en traducir ese objetivo en un reparto concreto de poder. Las negociaciones deben resolver quién ocupa los puestos de salida, cómo se distribuyen las candidaturas y qué peso tendrá cada partido. La incorporación de Podemos obligaría a reajustar el espacio disponible para IU, Movimiento Sumar, los comunes y Más Madrid, en un contexto en el que las expectativas electorales de la coalición son inferiores a las de 2023 según los sondeos publicados.
Barcelona y Madrid, dos piezas del mismo tablero
La propuesta de Más Madrid contempla que Colau lidere la candidatura por Barcelona y se convierta al mismo tiempo en la figura de referencia del Frente Amplio. La fórmula permite a los comunes mantener un papel relevante en Cataluña y deja abierta la posibilidad de que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ocupe un puesto destacado en esa misma candidatura.
El reparto en Madrid es más complejo. Más Madrid reivindica el control de su circunscripción y la ministra de Sanidad, Mónica García, aspira a ocupar una posición de salida, mientras Podemos insiste en celebrar las primarias conjuntas, antes del 16 de octubre, para determinar quién debe liderar el proyecto estatal.
Colau ha tratado de rebajar la disputa territorial. “No se trata de si Barcelona o Madrid”, ha señalado, defendiendo que existe “espacio para todas en las listas”. Su prioridad, ha insistido, es que todas las organizaciones que participen en el acuerdo tengan reconocimiento y visibilidad. La combinación de las expectativas electorales, el reparto interno entre partidos y la obligación legal de alternar hombres y mujeres en las listas dificulta el encaje de los principales nombres. Cada incorporación puede modificar el equilibrio alcanzado hasta ahora.
Ada Colau, no descarta su candidatura para liderar Frente Amplio y pide una "única papeleta" en la izquierda: "Me gustaría ser útil [...] Si puedo ser una persona de consenso para que ese Frente amplio de lo que es hoy. Para repetir las experiencias que ya se han hecho, yo no soy necesaria" https://t.co/vBkJA1x83Y #LaHora8O
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 8, 2026
La vivienda como eje de su candidatura
El perfil de Colau conecta además con el asunto que pretende convertirse en uno de los principales ejes de la campaña: la vivienda. La exalcaldesa ha aprovechado sus primeras declaraciones para reclamar una respuesta más rápida de las instituciones ante el encarecimiento de los alquileres y las dificultades de acceso a una vivienda.
Colau ha cuestionado los tiempos de aplicación de las políticas impulsadas por el Gobierno y ha considerado insuficiente la velocidad de respuesta institucional ante situaciones que afectan directamente a los ciudadanos. “No puede ser que la política institucional sea tan lenta con vidas en juego”, ha afirmado. @mundiario