El Presidente Donald Trump elevó al máximo la tensión internacional al imponer a Irán un ultimátum para que reabriera el Estrecho de Ormuz antes de las 20:00 horas del Este, bajo la amenaza de una ofensiva militar de gran escala.
Al filo del plazo, Trump aceptó una propuesta de Pakistán para extender la fecha límite dos semanas adicionales, aunque la incertidumbre sobre un desenlace diplomático sostuvo la presión en los mercados durante toda la jornada.
El West Texas Intermediate (WTI) tocó un máximo en cuatro semanas de 116 dólares por barril antes de retroceder a 115.28 dólares, mientras que el Brent del Mar del Norte cotizó en torno a los 110 dólares.
El WTI, que convencionalmente cotiza con descuento respecto al Brent, superó a su contraparte europea porque los contratos de entrega más cercana incorporaron una prima de escasez vinculada directamente al bloqueo del estrecho.
Medidos desde el 27 de febrero, el WTI acumula un avance de 69 por ciento y el Brent de 51 por ciento.
En los mercados de renta variable, la jornada del 7 de abril registró una reacción mixta. El Dow Jones Industrial Average operaba con una baja de 0.18 por ciento, en 46 mil 584 unidades; el S&P 500 avanzaba 0.08 por ciento, hacia los 6 mil 616 puntos, y el Nasdaq Composite ganaba 0.10 por ciento en 22 mil 017 enteros.
Medidos desde el 27 de febrero, los tres índices acumulan pérdidas: el Dow Jones cede 4.89 por ciento, el S&P 500 retrocede 3.81 por ciento y el Nasdaq pierde 2.87 por ciento.
El S&P/BMV IPC de la Bolsa Mexicana de Valores operaba con una pérdida de 0.66 por ciento, en 68 mil 529 unidades, con un acumulado negativo de 4.03 por ciento desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.
El trasfondo macroeconómico en México añade complejidad al panorama. Banxico redujo su tasa de referencia 25 puntos base, de 7.00 a 6.75 por ciento, en un contexto donde la inflación anual cerró en 4.63 por ciento en la primera quincena de marzo, la variación quincenal más alta para ese periodo en una década.
La institución mantiene su proyección de que la inflación general converja hacia la meta del 3 por ciento hacia el segundo trimestre de 2027.
Analistas advirtieron que las presiones inflacionarias al alza dificultarán la tarea de Banxico de continuar recortando tasas para dinamizar la economía.
El encarecimiento de insumos como el diésel y los fertilizantes ya comenzó a trasladarse a la estructura de costos del sector agropecuario, lo que anticipa presiones adicionales sobre la inflación, particularmente en alimentos.
En este contexto, una prolongación del choque energético derivado del conflicto en Oriente Medio complica el margen de maniobra del banco central: un rebrote inflacionario sostenido por precios del crudo elevados podría obligar a pausar -o revertir- el ciclo de relajación monetaria en curso, con efectos directos sobre el costo del crédito, la inversión y la actividad económica en un año en que el crecimiento ya muestra señales de fragilidad.