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Radar Inteligente
El Financiero 08 Apr, 2026 05:35

Inversión efectivamente productiva

Necesitamos una nueva medición de la inversión, pública y privada. Entendemos por inversión, las erogaciones para adquirir activos que nos permiten producir bienes y servicios. Si al final de la adquisición, o de la construcción de esos activos, los activos generan gastos y no tienen perspectiva de producir ingresos netos, entonces tendríamos que reconsiderar el valor de la suma de las inversiones de la economía.

Esa “inversión efectivamente productiva” sería menor o igual que la formación bruta de capital fijo. Tendríamos que sustraer de la formación bruta de capital fijo, todas aquellas inversiones que no generaron flujos de efectivo esperados en el momento y cuantía anticipada en el plan de inversión. En 2026 deberíamos estar revisando las inversiones en activos que hicimos en 2023 y que no generaron valor como se esperaba.

En los planes de inversión del sector público hay transparencia en los planes de inversión, y no se cumplen casi nunca. Existen atenuantes en la justificación de la inversión pública: si genera beneficios agregados a la sociedad, podemos pensar en descontarla a una tasa menor que la tasa de fondeo gubernamental (CETES a 10 años, por ejemplo). Podemos ser permisivos con el tiempo de ejecución de la obra y de terminación del proyecto, y con los flujos de ingreso que el proyecto produce. Sin embargo, esa laxitud debería estar acotada. Si una obra pública retrasa 3 años su generación de ingresos autónomos, o al menos la prestación de servicios gratuitos a la población, podríamos suponer que esa obra no fue una inversión; fue un gasto. Si el activo en el que invirtió el sector público no tiene para cuando dejar de perder dinero, o no tiene para cuándo iniciar servicios al público, podríamos suponer que nunca se terminará, a menos que haya un nuevo proyecto de inversión que complemente los trabajos hechos en el pasado. En ese supuesto, habría que contar con un indicador mejorado de inversión que descuente las inversiones pasadas del Estado que no generaron ni flujos positivos, ni beneficios a la población.

En el caso de las inversiones privadas, el público inversionista no perdona a las empresas que no cumplen con sus planes de inversión. Las empresas cotizadas en bolsa rinden informes de inversión al mercado. Con las empresas más pequeñas es más difícil medir la calidad de sus inversiones, pero se puede, midiendo cambios en su calidad crediticia. Las empresas no invierten para generar externalidades positivas a la sociedad: lo hacen para producir beneficios a sus accionistas. Si una empresa incumple sus promesas, sus inversiones deberían descontarse de la inversión fija bruta. No estoy diciendo que debemos corregir el número de hace 3 años. Tendríamos que hacer una medición rezagada, probablemente con tres años de retraso, de las inversiones que no generaron valor.

Si otros activos como viviendas y automóviles no se abandonan, o se venden a descuento rápidamente, quiere decir que fueron buenas inversiones, que generaron valor a sus compradores. Si las viviendas se abandonan, o se venden rápidamente, o las hipotecas y créditos vinculados a esos activos domésticos caen en mora rápidamente, tendríamos que suponer que no fueron buenas adquisiciones, y que los activos comprados no fueron efectivamente productivos. Si las familias invierten en carreras universitarias para sus jóvenes, y el salario de los graduados de esa carrera, o de cierta universidad, no son distinguibles de los de la gente que solamente tiene preparatoria, entonces esa inversión no fue una inversión efectivamente productiva: fue un gasto, solamente, y debería contabilizarse como tal. Si pagué una prepa cara, y no mejoraron mis prospectos de entrar a una buena universidad, eso fue un gasto, no una inversión.

Si en un país esa inversión fija efectivamente productiva se compara con la inversión fija bruta, y la diferencia no es grande, entonces quiere decir que ese país es un buen inversionista. La economía crecería. Imagino que eso es lo que pasa en países como Estados Unidos, donde la economía usualmente crece, desafiando cualquier pronóstico pesimista.

Si la inversión efectivamente productiva vale muchísimo menos que la formación bruta de capital fijo de un país, podríamos suponer que algo está haciendo mal ese país. El PIB no crecerá. Supongo que ese es el caso de México.

Hay que medir la calidad de la inversión; no solamente su cantidad. De otra forma, no nos enteraremos por qué razones no crecemos.

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