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Mundiario 08 Oct, 2026 12:06 (4 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

Messi y Nico Paz: 20 años después, las piezas encajan en Argentina

Messi y Nico Paz: 20 años después, las piezas encajan en Argentina
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Messi se despide del fútbol internacional en el Monumental.
• Nico Paz emerge como la pieza clave para el relevo generacional.
• Scaloni enfrenta el reto de rediseñar la identidad albiceleste.

El adiós definitivo de Lionel Messi ya no es una hipótesis ni un temor lejano: es una realidad consumada. La selección argentina despidió a su eterno capitán en una noche cargada de lágrimas y simbolismo frente a Benín en un Monumental abarrotado, bajando el telón de una de las etapa más gloriosa en la historia del fútbol moderno.

Consumado el homenaje, a Lionel Scaloni le toca afrontar el desafío más mayúsculo de su exitoso ciclo: gestionar el abismo del vacío y rediseñar la identidad de la Albiceleste sobre los hombros de una nueva hornada de talentos.

Lejos de la improvisación o de los golpes de timón a la desesperada, el relevo natural se ha ido cocinando a fuego lento en las convocatorias previas y tiene nombre y apellidos propios: Nico Paz.

El mediapunta hispano-argentino emerge como el heredero predilecto para asumir la batuta creativa del equipo, una designación que no necesita esperar a debates estériles cuando la pelota dicta sentencia en los escenarios más exigentes del fútbol europeo.

Es cierto que su figura despierta recelos en ciertos sectores del purismo futbolero rioplatense, incapaces de digerir que la nueva brújula albiceleste haya nacido y crecido a orillas del Mediterráneo. Sin embargo, en un mundo completamente globalizado, el pasaporte de nacimiento queda en mera anécdota cuando se analiza el gen competitivo, el compromiso indiscutible demostrado con la camiseta nacional y un talento innato que encaja como un guante en la idiosincrasia del balompié argentino.

¿Un nuevo Messi?

Las condiciones que atesora en su bota izquierda avalan por completo la apuesta de Scaloni. Nico combina esa pausa elegante para filtrar balones imposibles en tres cuartos de campo con un físico moderno que le permite batallar en la presión tras pérdida y llegar al área desde segunda línea con pegada certera.

No se trata de pedirle que clone las genialidades extraterrestres del diez rosarino, sino de otorgarle los galones para que el juego colectivo continúe fluyendo con criterio y descaro.

El horizonte competitivo no concede tregua ni margen para la nostalgia. Con la defensa del cetro en la Copa América 2028 a la vuelta de la esquina y la gran cita del Mundial 2030 marcada en rojo, Argentina necesita liderazgos valientes que no le teman al peso de la historia. Nico Paz reúne todas las papeletas para tomar el testigo y ponerse al frente de esta transición generacional, asumiendo sin complejos la enorme responsabilidad de guiar el destino de los campeones del mundo.

El dato

Nico Paz se perfila como el heredero natural del dorsal más sagrado de la Albiceleste, aunque de momento le ha bastado lucir el número 18 a la espalda para dejar su huella con fútbol y goles. El mediapunta del Como 1907 acumula ya 14 internacionalidades absolutas en las que ha firmado cuatro dianas, confirmando sobre el césped que su descaro no entiende de complejos ni de camisetas que pesen demasiado.

Lo verdaderamente revelador de sus registros es que tres de esos tantos llegaron con el adiós de Leo Messi cerniéndose sobre el horizonte. Bolivia, Burkina Faso y Benín —tres rivales con B de plan B— ya han probado en sus propias carnes el colmillo de un futbolista llamado a ser la próxima zurda de oro de la tricampeona del mundo, respondiendo con personalidad cada vez que los focos le exigieron dar un paso al frente en el último tercio de campo.

La pelota queda ahora en el tejado de Lionel Scaloni, que debe decidir si se atreve a entregarle la legendaria casaca 10 para encumbrar el relevo de forma definitiva. 20 años después del inicio de la era de Messi, Argentina no necesita un clon imposible del genio de Rosario, sino el nacimiento de una era propia donde el desparpajo de Nico Paz transforme el vértigo del vacío en una nueva sinfonía de gloria. @mundiario