
El domingo pasado Brasil fue a las urnas y el resultado trajo una sorpresa que merece algo más que una lectura de porcentajes. La contienda entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro dejó ver, otra vez, un país partido en dos. Al mirar esos números, la pregunta que surge no es tanto quién ganó. Es otra, más incómoda: ¿qué lleva a millones de personas a confiar en proyectos tan distintos entre sí?
Hace algunos años grabé un video titulado ”Interpretación de la realidad”. La idea central era sencilla, y hoy me parece más vigente que entonces: no vemos la realidad tal como es, sino como la interpretamos. Dos personas pueden presenciar el mismo hecho, llegar a conclusiones opuestas y quedarse cada una convencida de tener la razón. En la vida diaria eso provoca discusiones de sobremesa. En la política, decide gobiernos.