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El Diario 09 Apr, 2026 11:44

36 horas de caos: la lucha por un alto al fuego en Irán

El presidente Donald Trump estaba sentado detrás del escritorio Resolute al caer la tarde del martes, rumiando sobre lo que podría ocurrir en las próximas horas.

Había prometido eliminar a “toda una civilización” si a Irán se le pasaba el plazo de las 8 p. m. para reabrir el estrecho de Ormuz. A medida que se desarrollaban una serie de reuniones no relacionadas con el tema, Trump intervenía para enumerar el número de puentes y centrales eléctricas que estaba dispuesto a atacar en Irán.

Se le informó de la concentración de iraníes en esos puentes y frente a esas centrales eléctricas. Vio por televisión las imágenes de la gente reunida alrededor de las estructuras y dijo a sus ayudantes que sería culpa del gobierno iraní si las fuerzas estadounidenses atacaban y los mataban. Calificó a los dirigentes iraníes de “malvados” por poner a personas inocentes en peligro.Luego, a media tarde en Washington, un mensaje alentador sobre un acuerdo que estaba tomando forma fue examinado y aceptado por la Casa Blanca y publicado en las redes sociales por el primer ministro de Pakistán. Poco después, un acuerdo negociado apresuradamente por una serie de gobiernos mediadores, entre ellos Pakistán y China, llegó a manos de un presidente que buscaba una salida a una guerra profundamente impopular.

La vuelta de la victoria empezó rápidamente: el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, declararon el miércoles por la mañana que se habían alcanzado todos los objetivos militares en lo que Hegseth calificó de “victoria histórica y abrumadora en el campo de batalla”.

Pero menos de un día después de que Trump se conectara a las redes sociales para anunciar una tregua, el frágil acuerdo mostraba signos de desmoronarse, en gran parte porque las dos naciones no acordaban públicamente un conjunto compartido de objetivos para poner fin a la guerra.

Un mural en Teherán el miércoles que representa misiles iraníes atacando un portaaviones estadounidense.Credit...Arash Khamooshi para The New York Times Un mural en Teherán el miércoles que representa misiles iraníes atacando un portaaviones estadounidense.Credit...Arash Khamooshi para The New York Times

Tras 36 horas tumultuosas en las que ha ido de un extremo diplomático a otro, Trump se encuentra, en cierto modo, cerca de donde empezó. Sus esfuerzos por eludir la realidad sobre el terreno y avanzar hacia un proceso de paz se han visto obstaculizados por un adversario que sigue teniendo influencia.

La situación del estrecho de Ormuz no está clara, a pesar de haber sido la base del ultimátum apocalíptico de Trump. Y el destino del uranio enriquecido de Irán, que Trump había sugerido de manera optimista que podría ser recuperado por los estadounidenses con la ayuda de los iraníes, está sin resolver.

Las fluctuaciones fueron emblemáticas del enfoque de Trump sobre la diplomacia con Irán: amenazas destructoras, mercados trastocados, aliados y adversarios alarmados, pánico generalizado entre la población civil y una salida de última hora que tiene a ambas partes acusándose mutuamente de falta de sinceridad.

Ahora Trump y sus asesores observan atentamente si el estrecho sigue abierto. Si no es así, dijo un alto funcionario, el acuerdo se vendrá abajo.

Este relato se basa en entrevistas con casi una decena de personas en Estados Unidos, Israel e Irán, la mayoría de las cuales hablaron bajo condición de anonimato para hablar de un conflicto que avanza rápidamente.

Una amenaza desata el pánico generalizado

Un puente dañado por un ataque en la provincia iraní de Alborz. Estados Unidos había amenazadoCredit...Arash Khamooshi para The New York Times Un puente dañado por un ataque en la provincia iraní de Alborz. Estados Unidos había amenazadoCredit...Arash Khamooshi para The New York Times

El lunes, un día antes de que Trump enviara un mensaje en el que amenazaba con acabar con la civilización iraní, las conversaciones habían progresado en privado y el líder supremo de Irán aparentemente había dado su aprobación para avanzar en las negociaciones, según múltiples funcionarios iraníes e israelíes. Pakistán siguió intentando mediar en las conversaciones entre Irán y Estados Unidos en un esfuerzo por alcanzar un alto al fuego y ganar tiempo para llevar a cabo negociaciones de paz extensas.

Pero el martes por la mañana, los estadounidenses empezaban a impacientarse. Trump lanzó su amenaza pública de aniquilar Irán, un mensaje que Irán también había recibido en privado a través de Pakistán, según tres funcionarios iraníes familiarizados con las negociaciones.

Los dirigentes iraníes, ya furiosos por el plazo fijado por Trump para volar centrales eléctricas, y por una oleada de ataques contra infraestructuras críticas como ferrocarriles, puentes y plantas industriales, decidieron poner fin a las negociaciones. Comunicaron a Pakistán que Teherán interrumpiría los mensajes con Washington y que los planes de negociaciones para un alto al fuego quedarían suspendidos, dijeron los tres funcionarios.

Los funcionarios iraníes, desde el presidente y el vicepresidente hasta los comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, publicaron mensajes desafiantes en las redes sociales. Los dirigentes militares creían que Irán tenía las de ganar con su influencia sobre el estrecho y que debía doblar la apuesta, dijeron los funcionarios.

“Irán ha ganado claramente la guerra y solo aceptará un desenlace que consolide sus logros y cree un nuevo orden de seguridad en la región”, dijo Mahdi Mohammadi, asesor de Mohammad Bagher Ghalibaf, general de brigada que ocupa la presidencia del Parlamento iraní, en un mensaje publicado en las redes sociales.

En Irán cundió el pánico entre la población civil a medida que se acercaba la fecha límite fijada por Trump para atacar las centrales. Los medios de comunicación iraníes empezaron a difundir directrices sobre cómo sobrevivir en caso de corte de electricidad, gas y agua. Los habitantes de Teherán acudieron en masa a los supermercados para abastecerse de alimentos secos y agua embotellada, y para el anochecer, los estantes de muchos supermercados estaban vacíos.

“Compramos una hielera y bloques de hielo, por si nos quedábamos sin electricidad y el frigorífico dejaba de funcionar”, dijo en una entrevista Nazy, una residente de Teherán que pidió que no se publicara su apellido por temor a represalias. “También compré muchos productos secos, velas y baterías para mi madre, que está postrada en cama y no puede evacuar”.

Decenas de miles de personas huyeron hacia las costas del mar Caspio, lo que creó un embotellamiento tan denso que la policía cerró la carretera de la montaña a todo el tráfico, salvo para quienes se dirigían desde Teherán hacia las costas del norte.

En Estados Unidos, los aliados de Trump le pidieron que aclarara su mensaje belicoso, y otros expresaron públicamente su esperanza de que el presidente no fuera a cumplir realmente su amenaza. Ron Johnson, senador por Wisconsin y un estrecho aliado republicano de Trump, dejó margen para la posibilidad de que la amenaza de Trump fuera un postureo. “Espero y rezo para que el presidente Trump solo esté usando esto como una bravuconería”, dijo.

Los principales demócratas se apresuraron a prometer que impulsarían otra votación sobre una resolución para frenar el uso del ejército en Irán.

Frenéticas negociaciones

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, con Trump y otros líderes mundiales en Egipto en octubre. Sharif anunció el acuerdo de alto al fuego el martes por la noche.Credit...Kenny Holston/The New York Times El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, con Trump y otros líderes mundiales en Egipto en octubre. Sharif anunció el acuerdo de alto al fuego el martes por la noche.Credit...Kenny Holston/The New York Times

Ante la amenaza de los iraníes de retirarse de las conversaciones, se desplegaron rápidamente frenéticos esfuerzos diplomáticos desde Medio Oriente hasta China. Los funcionarios estuvieron al teléfono para intentar salvar un plan de alto al fuego y sacar a Irán y Estados Unidos del borde de una catástrofe mayor, según los tres funcionarios iraníes y un funcionario paquistaní familiarizado con los esfuerzos.

El primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán hablaron por teléfono con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y con el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Turquía, Egipto y Catar también se pusieron en contacto con Irán, dijeron los funcionarios. Pero, en última instancia, fue China, que mantiene estrechos vínculos económicos con Irán, quien desbloqueó la situación, según los iraníes y el funcionario paquistaní.

China tiene fuertes lazos comerciales con Irán —es el mayor comprador de petróleo iraní— y también coopera con el ejército iraní. Los funcionarios chinos dijeron a sus homólogos iraníes que aceptaran el alto al fuego ahora porque podría ser su única oportunidad, dijeron los funcionarios iraníes. China también pidió a Irán que mostrara más flexibilidad y abriera el estrecho de Ormuz a la navegación marítima durante dos semanas y que considerara el impacto económico de la guerra en sus aliados, incluida China.

Poco después de las 5:00 p. m., el jefe del ejército paquistaní, el mariscal de campo Syed Asim Munir, llamó a Trump para discutir los contornos del acuerdo de alto al fuego. Munir dijo al presidente que los iraníes habían aceptado la propuesta de Pakistán.

Si los iraníes estaban de acuerdo, dijo Trump a Munir, entonces lo estarían también los estadounidenses.

El presidente llamó entonces al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para comunicarle que Estados Unidos firmaría un alto al fuego de dos semanas.

Un frágil acuerdo comienza a desmoronarse

Manifestantes progubernamentales reunidos en Teherán el miércoles tras el anuncio del alto al fuego.Credit...Arash Khamooshi para The New York Times Manifestantes progubernamentales reunidos en Teherán el miércoles tras el anuncio del alto al fuego.Credit...Arash Khamooshi para The New York Times

A las 6:32 p. m., Trump anunció en Truth Social que había acordado suspender la campaña de bombardeos en Irán durante dos semanas para llegar a un acuerdo de paz. Pero incluso algunos de los asesores de Trump se mostraron escépticos de que la pausa se mantuviera.

Casi de inmediato surgieron desacuerdos sobre el alcance del acuerdo.

A las 7:50 p. m., el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunció el acuerdo de alto al fuego y dijo que se aplicaba “en todas partes, incluido Líbano”.

Pero el miércoles por la mañana, el presidente declaró a una periodista de la PBS que consideraba el conflicto entre Israel y Hizbulá, que cuenta con el apoyo de Irán, como una “escaramuza aparte”. El miércoles, Israel lanzó su bombardeo más intenso contra Líbano en más de un mes de guerra con Hizbulá.

Trump y sus ayudantes, por su parte, dijeron que no expondrían públicamente las condiciones que, según dijeron, estaban negociando para poner fin de forma duradera a la guerra, pero menospreciaron otra propuesta de 10 puntos que los iraníes hicieron pública el miércoles.

“El presidente Trump y su equipo negociador la tiraron literalmente a la basura”, declaró a los periodistas en la Casa Blanca Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca.

Aun así, Leavitt anunció que el vicepresidente JD Vance, junto con Steve Witkoff, enviado especial del presidente, y Jared Kushner, yerno de Trump, viajarían a Pakistán para mantener conversaciones con los iraníes. Sería la reunión de más alto nivel entre funcionarios estadounidenses e iraníes desde 1979.

Pero poco después del anuncio de Leavitt, altos cargos iraníes acusaron a Estados Unidos de violar el acuerdo.

Ghalibaf, presidente del Parlamento, quien se espera que asista a la reunión en Pakistán, escribió en una declaración que la tregua y las negociaciones con Estados Unidos eran “irrazonables” porque Israel estaba atacando Líbano, un avión no tripulado hostil había entrado en el espacio aéreo de Irán y Estados Unidos seguía oponiéndose al enriquecimiento nuclear iraní.

Cuando se le preguntó por la declaración de Ghalibaf, Vance cuestionó su comprensión lingüística.

“En realidad, me pregunto cuán bueno es entendiendo el inglés, porque hay cosas que dijo que francamente no tenían sentido en el contexto de las negociaciones que hemos mantenido”, dijo a los periodistas al salir de Hungría.

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