
La reacción gubernamental contra una comisión de las Naciones Unidas que ha puesto en la mesa de debates el tema de personas desaparecidas se encuentra en el centro de la política de seguridad que disminuyó las presiones sobre las bandas criminales bajo el modelo de “abrazos, no balazos”.
El dato más conflictivo radica en el hecho de que la oposición progresista en el poder había sido un pivote fundamental en la protesta social que enfrentó el endurecimiento gubernamental en modos de represión: las desapariciones del pasado fueron políticas y contra miembros de organizaciones disidentes.
Al no tener que ver de manera directa con el tema de las desapariciones, los funcionarios del Estado de la 4T debieran ser los más interesados en atender las denuncias internacionales, pero los señalamientos de una comisión de la ONU tocaron nervios sensibles y reactivos pero sin ningún interés en involucrar de manera directa al Estado en la atención de ese problema de seguridad.
El asunto se abandonó en las esferas gubernamentales nacionales y desde hace meses que el tema saltó a la agenda internacional.
Lo más grave del conflicto ha radicado en el surgimiento de organizaciones sociales sobre todo de madres de familia que por sí mismas se han dedicado a escarbar como se pueda en busca de fosas clandestinas. El movimiento de las madres buscadoras es equiparable al de las Madres de Plaza de Mayo en Argentina que se organizaron para denunciar la represión y para indagar el paradero de niños de guerrilleros que fueron entregados a familias militares.
Las autoridades han regateado el interés por atender el problema y ahora es un asunto de política exterior que ya llegó nada menos que a la ONU.
Los desaparecidos son un elemento que indica que el crimen organizado ya saltó del tráfico de drogas al de la leva de personas para incorporarlas por la fuerza a la delincuencia.
Zona Zero
- El tema de los desaparecidos se convirtió en la bienvenida al nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, pero es un asunto que desde el sexenio pasado debió de haber atendido con diligencia y profundidad por el canciller Marcelo Ebrard Casaubon, e inclusive le tocó al propio Velasco como director de comunicación y luego encargado de la agenda con Estados Unidos en la cancillería. Es decir, que Velasco tendrá que atender hoy los que no atendió en el pasado.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh