NO SE PUEDE estar bien con Dios y con el diablo al mismo tiempo. Y eso tendrá que entenderlo la presidenta Claudia Sheinbaum con el tema del fracking. Su gobierno terminó por aceptar la evidencia: si México quiere aumentar su producción de gas natural, necesita hacerlo por medio del satanizado fracking, que consiste en extraer hidrocarburos por medio de fracturar rocas del subsuelo que contienen gas y/o petróleo, para lo cual se requieren grandes volúmenes de agua y el uso de potentes químicos.
LA ACTUAL administración tiene claro que el fracking es la mejor opción, pero Pemex no tiene la tecnología ni el dinero para hacerlo, por lo que será necesario abrir ese sector a la inversión privada.
SE HA INSISTIDO en que será un “fracking de bajo impacto ambiental”, pero seguramente los ambientalistas mantendrán su crítica, aunque también algunos morenistas estarán molestos por contrariar las órdenes que AMLO impuso desde que fue Presidente.
EL OTRO PUNTO serán las condiciones para la extracción en las zonas de yacimientos que se encuentran en puntos inseguros, como Burgos. Con o sin fracking, se necesitan garantías de seguridad para laborar en esos lugares. Y ahí también está el detalle.
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LAS DISTINTAS quejas, particularmente del Departamento de Trabajo de EU, sobre la intervención de grupos criminales en sindicatos mexicanos han llegado a paneles laborales de Respuesta Rápida del T-MEC… y tienen muy nervioso al secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños.
SEGÚN el funcionario, estos paneles laborales están para revisar temas sobre libertad sindical y contratos colectivos, y las acusaciones sobre intervención de cárteles no tienen que ver con eso. ¿Pues qué peor intimidación a la libertad sindical es que con una pistola al cuerpo amenacen a los trabajadores y les digan por quién votar?
LA ÚLTIMA RESOLUCIÓN del panel laboral, por ejemplo, culpó a la compañía canadiense Orla Mining, propietaria de la mina de oro Camino Rojo, de tolerar amenazas armadas del crimen organizado contra trabajadores para obligarlos a votar por un grupo sindical aliado con los mafiosos. Asunto que dejó muy mal parada a la Secretaría del Trabajo mexicana por no intervenir a tiempo.
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¿SE ACUERDAN cuando al Ejército le encargaron construir aeropuertos, trenes y refinerías? Pues ahora la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes tendrá que construir hospitales. La dependencia que encabeza Jesús Antonio Esteva metida en tratar de revivir la red carretera nacional y reparar los baches en esos caminos ahora tendrá la encomienda de construir clínicas.
QUE LA SICT no tenga experiencia en cuestiones de salud y necesidades sanitarias es lo de menos. Lo importante es ponerle un curita de austeridad a los nuevos hospitales. ¿Y si empiezan por abastecer de medicinas los que ya existen?