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El Imparcial 10 Apr, 2026 07:45

Fracking, ¿”traición” en grado de tentativa?

Astillero

Hasta ahora se presenta como una tentativa, un tanteo. Pero el fraseo utilizado en la mañanera, y la mención de que hay un equipo trabajando desde meses atrás en el tema, muestran una decisión presidencial en curso, que busca la forma de procesar con el menor costo político (recurriendo incluso a la figura de un “comité de científicos”) el difícil salto del compromiso del anterior ocupante de Palacio Nacional, Andrés Manuel López Obrador, y de la propia Claudia Sheinbaum Pardo, hacia un presunto nivel técnico de menor daño ambiental en la ejecución del repudiado sistema de fracturación hidráulica para la extracción de gas, conocido como fracking.

La Presidenta, ha de precisarse, mantiene el posicionamiento de que nada ha sido decidido y que una especie de resolutivo basado en la ciencia y no en la política permitirá mantener el camino abierto o cerrarlo. En particular, se ha acentuado en el discurso oficial que no se intentaría la aplicación de los métodos “tradicionales” repudiados sino, con base en mejorías técnicas a evaluar por los citados científicos, en una especie de fracking sustentable, “verde” o no convencional.

Desde luego, la mera exploración de estas alternativas choca con la convicción antifracking arraigada en una buena parte del movimiento que ha apoyado a la denominada Cuarta Transformación. De hecho, la propia Presidenta ha centrado la discusión en el dilema entre la soberanía nacional energética, que desde su maltrecha condición actual (Estados Unidos provee a México del 75% del gas utilizado) podría irse fortaleciendo mediante la recurrencia al fracking presuntamente suavizado, y la protección al medio ambiente, que se vería disminuida en la misma proporción en que el multicitado fracking conservara su condición nociva.

En el fondo, la exploración de las posibilidades de una edulcoración del negocio llamado fracking transita en la lógica de un “desarrollo a costa de lo que sea” que se ha expresado en los neoliberales polos estratégicos, el “Plan México” y las mayores concesiones al implacable portafolio de inversiones BlackRock.

Además de otras consideraciones técnicas amplias, la Alianza Mexicana contra el Fracking, y setenta organizaciones, emitieron ayer un pronunciamiento en el que señalan que “la soberanía energética no se logrará a través de la extracción de las reservas menguantes de gas en México. Aún cuando se pudiera extraer todo el gas que hay en nuestro subsuelo, este sería insuficiente para abastecer la creciente demanda de gas fósil (...) Apostar por la extracción de gas fósil con fracking es consolidar el modelo fósil y corporativo que profundiza desigualdades territoriales y debilita la autonomía energética comunitaria”.

Tambíen mencionan que en el mismo Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex “se plantea la reapertura de los contratos mixtos, es decir, por sí solo Pemex tendría complicaciones para afrontar el desarrollo de los ambiciosos proyectos de producción de gas fósil, por lo tanto tendría que recurrir a la iniciativa privada, que sin duda ya está afilando sus estrategias para ofrecer sus servicios. Pero entonces, ¿depositaría Sheinbaum la soberanía de México en compañías estadounidenses con la experiencia, la tecnología y el capital para desarrollar fracking y explotar yacimientos complejos?”

Así cierra el pronunciamiento: “Como bien sabe Claudia Sheinbaum, pues fue uno de sus compromisos electorales que la llevaron a la Presidencia, para las comunidades y los habitantes de San Luis Potosí, Puebla, Tamaulipas, Veracruz, Coahuila y Nuevo León, el fracking no es una opción ni es sustentable, el mandato que pretende ser incumplido se mantiene: ¡No al fracking, ni aquí ni allá, ni hoy ni nunca!”.

Y, mientras la fragilidad de la tregua llega hoy a la mesa de negociaciones en Islamabad, con un Netanyahu a plenitud agresiva y un Trump cada vez más descolocado, ¡hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López

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