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El Diario 12 Oct, 2026 10:33 (12 min de lectura)
Observatorio Neutral

Agua ‘sin arsénico’, residentes sin confianza

Agua ‘sin arsénico’, residentes sin confianza

Sunland Park– Fidel Briones volvió a beber con cautela agua de la llave en su casa de Sunland Park este año.

Su esposa, en cambio, prefiere beber agua embotellada: no confía en el agua de la llave por temor a la contaminación con arsénico.

Esos temores no son infundados.

El agua potable de la región ha tenido históricamente niveles altos de arsénico, que existe de forma natural en el agua subterránea del condado de Doña Ana, aunque cumple con los estándares de salud de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) desde enero de 2025, tras una mayor supervisión estatal.

Briones, quien se mudó de El Paso a Sunland Park hace nueve años, asistió el miércoles a una reunión pública organizada por el Departamento de Medio Ambiente estatal en el Complejo Deportivo de Sunland Park porque, dijo en una entrevista: “Hemos tenido problemas con el [agua] durante años, y nadie había hecho nada al respecto hasta hace poco, incluido el Departamento de Medio Ambiente”.

Aunque el agua de Sunland Park cumple técnicamente con los límites de arsénico de la EPA, es solo por un pelo, y los residentes ahora pagan más por esa agua debido a un aumento de tarifas de aproximadamente 40% en enero. Pronto entrará en vigor otro aumento. Mientras los líderes trazan el camino a seguir, tienen mucha confianza por reconstruir entre los miembros de la comunidad, que están molestos por los altos recibos y por los errores del proveedor del agua, en medio de una acalorada batalla por el vecino centro de datos Proyecto Júpiter.

Estudios muestran que las comunidades con mayor proporción de residentes latinos tienen más probabilidades de experimentar mayores concentraciones de arsénico en el agua potable pública. Desde su creación en 2009, la Autoridad de Servicios Públicos Regionales Camino Real, una instalación pública de agua y aguas residuales para Santa Teresa y Sunland Park, ha estado envuelta en controversias.

Antecedentes

Hace diez años, los niveles de arsénico en Sunland Park, donde 94% de la población es latina, llegaron a cinco veces el límite legal.

A pesar de cumplir con los requisitos actuales de la EPA de 10 partes por mil millones desde enero de 2025, el informe de septiembre de la autoridad de servicios públicos encontró 9 partes por mil millones en la Instalación de Tratamiento de Arsénico de Sunland Park. Esa cifra subió desde 6.2 partes por mil millones en agosto.

Por supuesto, “la meta es cero” partes por mil millones, dijo en la reunión del miércoles Avery Young, jefe de cumplimiento y aplicación de la protección del agua del departamento estatal.

Se ha encontrado que la exposición a largo plazo incluso a una pequeña cantidad de arsénico aumenta el riesgo de cáncer y puede causar diabetes y daños en la piel y en los sistemas cardiovascular y circulatorio. También puede afectar la salud infantil y provocar resultados adversos en el embarazo, según la Organización Mundial de la Salud.

Aunque el departamento no está obligado a vigilar los niveles de arsénico cada trimestre, pues la autoridad del agua cumple actualmente con los requisitos federales, seguirá haciéndolo, dijo el miércoles Tim Willy, oficial de cumplimiento del Departamento de Medio Ambiente estatal.

El departamento también describió planes para trabajar con las empresas de servicios públicos en un plan de protección de fuentes de agua para unos 14 pozos públicos entre la frontera entre Estados Unidos y México y Anthony, que mapeará las posibles fuentes de contaminación, clasificará su riesgo y fijará acciones a seguir, con aportes de la comunidad en el camino y un plan final previsto para finales de la primavera de 2027, según Andy Jochems, líder del equipo de protección de fuentes de agua del Departamento de Medio Ambiente.

Reconstruir la confianza

Las agencias reguladoras tendrán que trabajar arduamente para recuperar la confianza de la comunidad fronteriza.

Los residentes en la reunión del miércoles expresaron su frustración por los altos recibos de agua, por la contaminación del enorme y controvertido centro de datos Proyecto Júpiter, ubicado en su patio trasero, y por el cáncer que aqueja a sus amigos y familiares. Manifestaron su decepción por lo que consideran una falta de supervisión estatal de su autoridad del agua.

Esta reunión se da tras un acuerdo, a principios de este año, entre funcionarios del Departamento de Medio Ambiente estatal y la autoridad del agua.

El acuerdo del 10 de febrero, por 189 mil dólares, surgió de una investigación estatal de 2023 que encontró que la empresa envió a sus clientes agua potable con niveles de arsénico que violaban los límites estatales y federales. La investigación, que recibió atención nacional, también determinó que la autoridad del agua no notificó a sus clientes sobre estas violaciones.

“¿Cómo es posible que alguien permita que una empresa durante años produzca esta agua insegura y aun así cobre por ella?”, preguntó Briones en la reunión. “Seguimos recibiendo agua sucia, asquerosa y amarilla”.

Young respondió que el Departamento de Medio Ambiente de Nuevo México actualmente trabaja en un caso en el Tribunal del Tercer Distrito Judicial.

En un caso sin precedentes, el departamento demandó a la autoridad del agua en mayo de 2025 y pidió a los tribunales ordenarle que vigile el arsénico en tiempo real, que dé tiras reactivas gratuitas a los clientes, que suministre una fuente alternativa de agua potable si el arsénico excede los límites estatales, que celebre reuniones públicas mensuales y que pague sanciones civiles que, conforme a la ley estatal, se destinan a financiar a los operadores de agua potable y aguas residuales en todo el estado.

Young agregó que una multa no es la solución.

“No van a ser ellos quienes la paguen; serán ustedes”, dijo. “Con [la Autoridad de Servicios Públicos Regionales Camino Real] sí terminaron pagando una multa a principios de este año. [...] No sé exactamente cómo obtuvieron ese [dinero]”.

La autoridad del agua no respondió a las solicitudes de comentarios sobre si aumentó las tarifas para pagar el acuerdo.

Los líderes estatales presentes en la reunión dijeron a los residentes que están tratando de mejorar.

Young dijo que, aunque hay razones para las decisiones regulatorias históricas, “ninguna de esas razones probablemente los haga sentir mejor, y no va a arreglar lo que pasó. Pero lo que sí puedo decirles es que estamos muy conscientes, lo estamos tomando muy en serio y queremos mejorar como reguladores” para exigir cuentas a la autoridad.

El Departamento de Medio Ambiente estatal también realizó consultas individuales entre residentes y miembros del personal de martes a jueves.

“Entendemos que la confianza no se da por el simple hecho de decir que somos del Gobierno”, dijo en la reunión Robert Genoway, subdirector de la división de cumplimiento y aplicación del departamento estatal. “La confianza se gana comunicándonos, atendiendo los asuntos que se nos plantean, [y] trabajando continuamente para garantizar que su sistema de agua sea seguro”.

Un alza ‘muy drástica’

A los residentes de Sunland Park les preocupa lo que pagan por el agua y los futuros aumentos de tarifas. Algunos dijeron que ya se sienten limitados por su situación económica. El ingreso medio de los hogares en Sunland Park es de 62 mil 814 dólares, por debajo del ingreso medio estatal de 67 mil 800 dólares.

“Aquí en Sunland Park tenemos recursos económicos limitados”, dijo en español en la reunión la residente de Sunland Park Ana Chavez. “Para nosotros gastar 90 dólares al mes en recibos de agua y además tener que comprar agua embotellada… todo esto es difícil”.

Para Daisy Lopez, originaria de Santa Teresa, el reciente aumento en su recibo de agua ha sido “muy drástico”. Dijo que paga 100 dólares a la autoridad del agua y se preguntó adónde van esos fondos.

Otro aumento de 3% entrará en vigor en enero, según el sitio web de la autoridad.

Young dijo que, aunque los aumentos de tarifas “son un tema muy delicado”, parte de ellos se debe a los gastos necesarios para cumplir los requisitos de la Ley de Agua Potable Segura.

“Es un mandato regulatorio muy difícil. Sunland Park y la ciudad de Nueva York tienen que cumplir las mismas obligaciones”, dijo Young. “Hay una enorme diferencia entre la capacidad de Sunland Park y la de la ciudad de Nueva York, así que tenemos que darnos cuenta de que gran parte de ese cumplimiento conlleva un costo”.

Preocupaciones por el cáncer

Miembros de la comunidad también plantearon su preocupación por los efectos de la mala calidad del agua en su salud.

Chuck Wiggins y Sarah Nash, del Registro de Tumores de Nuevo México de la Universidad de Nuevo México, estudiaron las tasas de cáncer en Sunland Park de 2014 a 2023 y no encontraron evidencia de que las tasas de los cánceres más asociados con la exposición al arsénico (de vejiga, de pulmón y ciertos cánceres de piel) fueran más altas en Sunland Park que en el resto de Nuevo México.

El Registro de Tumores de Nuevo México presentó datos que comparan las tasas de cáncer de Sunland Park con los promedios estatales en una reunión el 30 de septiembre.

Pero los asistentes cuestionaron la investigación y se presentaron a sí mismos y a otros miembros de la comunidad como prueba viviente.

Vivian Fuller, organizadora comunitaria en Sunland Park, dijo que, de los 40 miembros que asisten regularmente a las reuniones mensuales de Empowerment Congress, dos personas tienen melanoma.

Un asistente interrumpió la presentación y dijo que tenía cáncer de piel porque “el agua no es buena. ¿Por qué es tan peligrosa?”.

Wiggins respondió que, como el melanoma es el tipo de cáncer más común, rara vez se reporta a menos que sea muy agresivo, y por eso no se incluyó en sus hallazgos, además de que no necesariamente se asocia con la exposición al arsénico.

Chavez preguntó en español por las personas sin seguro médico que cruzan la frontera para recibir atención contra el cáncer en Juárez: ¿se incluirían en las estadísticas de Nuevo México?

“Es cierto que mucha gente cruza la frontera para recibir tratamiento, y eso sería [...] una preocupación para nosotros”, dijo Wiggins, y señaló que él y sus colegas no intercambian datos con médicos de Chihuahua, por ejemplo. “Como sabemos que esta contaminación existe aquí, es importante que sigamos observando y vigilando esto en el futuro”.

Preguntas sobre el Proyecto Júpiter

Los residentes de Sunland Park también enfrentan otra complicación relacionada con el agua: el Proyecto Júpiter, ubicado a pocas millas de sus hogares.

El proyecto del centro de datos utiliza actualmente unos 782 millones de galones de agua al año (unos 2 mil 960 millones de litros) durante su fase de construcción.

Su autoridad del agua confirmó en 2025 que tiene un acuerdo de confidencialidad con STACK Infrastructure, una de las principales empresas detrás del centro de datos. Es posible que le proporcione servicios de agua y aguas residuales al campus del centro de datos.

El miércoles, los líderes estatales dijeron que no estaban preparados para discutir a fondo el controvertido proyecto.

“Sabemos que la gente de la comunidad tiene preguntas sobre [...] el Proyecto Júpiter”, dijo Genoway. “Lamentablemente, no tenemos aquí esta noche al personal técnico para hablar de eso. Estamos aquí solo para enfocarnos en el sistema de agua en sí”.

Los residentes de Sunland Park dijeron sentir que no se les ha consultado de manera adecuada sobre el centro de datos ni han recibido información sobre sus impactos ambientales. Muchos residentes preguntaron sobre el potencial del centro de datos de agravar los problemas de agua existentes: “¿Cuál es el plan que existe para nosotros en cuanto a la protección de nuestra agua, ahora que viene Júpiter?”, preguntó Fuller.

Jochems dijo que el Proyecto Júpiter está incluido en el mapa del proyecto de protección de fuentes de agua del departamento, diseñado para salvaguardar el suministro de agua cruda potable de la región mediante la limpieza de la contaminación causada, por ejemplo, por tanques subterráneos de combustible.

Aun así, reconoció que “va a requerir que aprendamos y entendamos más de nuestra parte”, porque aún no han trabajado con un experto en centros de datos.

Young reiteró que el Estado está comprometido con ayudar a mejorar la situación en Sunland Park.

“Estamos tratando de hacerlo mejor por ustedes para asegurarnos de que lo que pasó en el pasado no vuelva a ocurrir”, dijo Young. “No puedo arreglar lo que pasó antes. [...] Lo que sí puedo decirles es que lo sabemos y vamos a hacerlo mejor”.

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