Estar en Buró no es el problema; pagar mal sí. Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex, explicó que cualquier persona que haya contratado un crédito o algún servicio reportado forma parte de una Sociedad de Información Crediticia. Lo que realmente pesa cuando vuelves a pedir dinero es cómo administras tus deudas y si cumples con los pagos.
Señaló que las instituciones financieras revisan ese comportamiento para evaluar el riesgo de prestarte. Un historial sólido abre la puerta a mejores condiciones, tasas más competitivas o menos caras y mayores oportunidades de financiamiento; por eso, cada atraso, deuda o pago puntual termina formando parte de la reputación con la que llegas a solicitar una tarjeta, un préstamo, un auto o una hipoteca.
El especialista advirtió que esa reputación no se construye únicamente con créditos bancarios. El manejo de tus tarjetas departamentales y algunos financiamientos de comercios también forman parte del historial crediticio. Revisarlo periódicamente, además, permite detectar errores, robo de identidad o movimientos que no reconoces antes de que se conviertan en un problema mayor.
“Lo verdaderamente importante no es estar o no en el Buró de Crédito, sino la forma en que se administran y cumplen los compromisos financieros”.
Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex
Cinco claves para mejorar tu historial
Juan Luis Ordaz señaló que una buena reputación crediticia se construye con decisiones cotidianas: controlar las deudas, pagar a tiempo, revisar lo que aparece en tu historial y evitar compromisos que superen lo que realmente puedes pagar.
Estas son las cinco claves que el director de Educación Financiera Banamex te recomienda:
1. Tu historial va más allá de los préstamos
El historial crediticio no se construye únicamente con tarjetas de crédito o préstamos bancarios. También incluye productos como tarjetas departamentales, servicios de telefonía móvil y algunos esquemas de financiamiento ofrecidos por comercios.
Cada uno de esos compromisos suma información sobre la forma en que manejas tus pagos y puede fortalecer o deteriorar tu reputación crediticia.
2. ¿Cómo construir un buen historial crediticio?
La base está en mantener bajo control tus finanzas personales. Saber cuánto ganas, cuánto gastas y qué deudas ya tienes ayuda a evitar compromisos que rebasen tu capacidad de pago.
Antes de contratar cualquier financiamiento, compara tasas de interés, comisiones, plazos y Costo Anual Total (CAT). La diferencia entre una opción y otra termina reflejándose en cuánto dinero saldrá realmente de tu bolsillo.
También debes evitar que las mensualidades se coman el dinero destinado a gastos esenciales o ahorro. Una deuda que rebasa tus ingresos termina dificultando los pagos que sostienen tu historial.
3. La puntualidad sí hace la diferencia
Pagar a tiempo es uno de los factores más importantes para construir una buena reputación crediticia. Cada pago puntual demuestra que cumples con tus compromisos y genera confianza cuando una institución revisa una nueva solicitud.
En las tarjetas de crédito tampoco conviene mantener permanentemente ocupada toda la línea de financiamiento. Utilizar el crédito con moderación refleja una administración más saludable y evita que vivas constantemente al límite de tu capacidad.
Domiciliar pagos o activar recordatorios ayuda a reducir olvidos y atrasos que después terminan reflejados en tu historial.
4. Revisa tu información periódicamente
Consultar tu historial crediticio no sirve sólo para saber cómo te ven los bancos. También permite verificar que los datos reportados sean correctos, detectar errores y descubrir señales relacionadas con robo de identidad o uso indebido de tus datos personales.
Desconfía, además, de quien te cobre por “borrarte del Buró”. Ninguna persona o empresa puede eliminar registros válidos antes de los plazos establecidos por la regulación.
5. Un activo que se construye todos los días
La reputación crediticia se forma poco a poco con cada deuda que asumes y cada pago que realizas. Un buen historial no sólo facilita conseguir crédito: también abre la puerta a mejores condiciones financieras y ayuda a alcanzar metas como comprar una vivienda, adquirir un automóvil o emprender un negocio.
La diferencia, al final, no está en aparecer o no en Buró, sino en lo que tus pagos dicen de ti cuando vuelves a necesitar dinero.